El minimalismo suele asociarse con mantener espacios vacíos, los objetos en orden y vivir con menos. Es una práctica que tiene efectos positivos en el bienestar psicológico.

“Para mí va más allá del espacio o de tener una casa con pocas cosas. El minimalismo puede ser vivir la vida con intención y uno estar preguntándose si esto es algo que realmente aporta a mi vida y esto puede relacionarse con los objetos, pero también con los compromisos, responsabilidades, rutinas y la manera general en que la persona utiliza el tiempo o la energía”, explicó Karen Caraballo, psicóloga clínica.

Caraballo aseguró que, para algunas personas, reducir los excesos de objetos o estímulos puede ayudar a sentir calma, tener una sensación de tener la vida en orden y sentir mayor sensación de control en determinadas circunstancias debido a que un ambiente menos cargado siempre ayuda en la concentración, enfoque y reduce la sensación de agobio o sobrecarga.

Por otra parte, Caraballo sostuvo que el minimalismo deja de ser beneficioso cuando se convierte en algo que genera ansiedad en lugar de su propósito original, que es orden y tranquilidad.

“La diferencia importante está en la motivación, en la flexibilidad, el nivel de interferencia y cómo interfiere el estilo de vida del minimalismo en la vida de esa persona. Si una persona disfruta de tener pocas cosas y se siente cómoda con ese estilo de vida, perfecto. Si esa persona comienza a tener una necesidad muy intensa de botar cosas o eliminar objetos, esto puede generarle una ansiedad significativa fuera de lugar o estas personas pueden desarrollar pensamientos obsesivos o conductas que tiene que realizar de una forma específica para sentirse tranquila. Es importante no confundir el ser organizado con tener Trastorno Obsesivo Compulsivo”, advirtió.

“Aquí habría que hacer una pregunta clave que sería si el minimalismo está facilitando mi vida o si mi vida está empezando a girar alrededor del minimalismo y si esto me está provocando ansiedad. Aquí hay una palabra clave, que es flexibilidad y toda conducta rígida, independientemente de que esté orientada al minimalismo puede de alguna manera aumentar los síntomas de ansiedad”, señaló por su parte Eleana Muñoz Plata, psicóloga.

El minimalismo no es para todos

De igual manera, ambas psicólogas y Migna Rivera García, directora del Programa Graduado de Consejería Psicológica de la Universidad Albizu, coincidieron en que la práctica del minimalismo puede ayudar a personas con diversos trastornos a sentirse relajados en espacios, sin embargo, no se puede identificar como una herramienta única de ayuda para personas diagnosticadas con el Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC).

“Yo creo que no es para todo el mundo (refiriéndose al minimalismo). Yo no lo recomendaría como una regla que todas las personas tienen que seguir, sino como una oportunidad para evaluar qué realmente tenemos y qué necesitamos”, añadió Caraballo.

Cuando se trata de adoptar un estilo de vida minimalista y la persona convive con su familia o en pareja se deben considerar y negociar factores que puedan incidir en la vida de los miembros de un hogar, subrayó Caraballo.

“Yo creo que el minimalismo no se puede imponer a toda la familia o la pareja. Yo creo que tienen que haber varios acuerdos y un diálogo sobre los espacios que se comparten. Es super importante cuando hay niños y adolescentes porque están empezando a crear su identidad y es importante que se le dé un espacio y no se le imponga y que tengan un espacio para tomar decisiones”, puntualizó.

“Es más importante que se hable de tener una vida más intencional que simplemente tener menos cosas. Algunas personas van a sentirse bien con ambiente minimalista y otras van a necesitar tener sus cosas porque a lo mejor esas cosas tienen significados, recuerdos y hay muchas personas que le encanta coleccionar cosas o que tienen cosas que son parte de su identidad así que no hay una forma correcta o cantidad correcta de cosas que una persona tiene que tener o cosas que tienen que eliminar”, destacó.

Las psicólogas destacaron que antes de tomar la decisión de convertirse en alguien minimalista es importante que la persona se pregunte si ese estilo de vida es el adecuado para la persona o si considera que puede llevarlo a cabo.

“Si este estilo de vida de momento le interesa a la persona, pienso que sería importante no botar la casa completa de forma inmediata. Yo creo que habría que hacer un análisis de la persona quiere sentirse menos abrumada, quiere pasar menos tiempo organizando, quiere consumir de manera más consciente porque la realidad es que debe haber un objetivo claro y no debe estar basado solamente en una idea del minimalismo que a veces consumimos en redes sociales sino en cómo yo quiero construir ese espacio de una manera que funcione”, detalló Muñoz Plata.

Por otra parte, Rivera García recomendó hacer un inventario personal de dónde se encuentra la persona para identificar fuentes de desorden y eventos estresantes como: preocupaciones, pensamientos, compromisos y obligaciones. Según la psicóloga, los espacios de desorden pueden incluir redes sociales, correos electrónicos, mensajerías de texto, entre otros.