Miedo a la confrontación, poca tolerancia a la incomodidad y hasta la búsqueda de aprobación constante, son algunas de las razones detrás del porqué algunas personas se disculpan excesivamente, aún cuando no es necesario.

La ‘sobredisculpa’ o disculpa en exceso puede verse, por ejemplo, cuando un individuo experimenta constante angustia o miedo por el qué dirán y, buscando cambiar esto, pide perdón constantemente, explicó a Es Mental la psicóloga Paola A. Padró Ocasio.

Una persona que excesivamente busca pedir perdón por sus acciones puede enfrentar problemas con su autoestima, ya que buscará vivir su vida o tomar decisiones de acuerdo con lo que piensen los otros.

“En su día a día son personas que no tienen mucho control de las decisiones que toman y se dejan llevar por los demás”, señaló Padró Ocasio.

Podría tratarse de un individuo al que se le hace complicado establecer límites y, ante esto, suelen sentirse mal si no dicen que o si no piden disculpas, comentó la psicóloga.

Asimismo, una persona que pide perdón en exceso, por lo general, lo hace por miedo a las confrontaciones, según el doctor Cristian Soto Infante, trabajador social clínico.

Soto Infante dijo que, según lo que la literatura plantea, esto se puede usar como una herramienta de protección, de desviar la tensión y/o evitar situaciones incómodas, ante la necesidad de aprobación social.

“Suelen ser personas que tienden a ser complacientes y evitan expresar sus verdaderos sentimientos o necesidades por miedo al rechazo o a causar malestar a los demás”, sostuvo el doctor.

Estas personas sienten una culpa irracional, que provoca malestar y puede tener como raíz la baja autoestima, inseguridades y distorsiones cognitivas, detalló por su parte la licenciada Elisa Fragoso, psicoterapeuta y trabajadora social clínica.

“Sin duda, pedir disculpas en exceso puede alertar sobre alguna situación emocional y/o múltiples trastornos del ánimo”, precisó Fragoso.

Como lo podría ser la ansiedad y que, precisamente, a través de las conductas antes mencionadas, se busca conseguir un alivio momentáneo, según la licenciada.

También, casos relacionados a depresión y/o ansiedad social. 

“Estudios muestran que las personas con altos niveles de ansiedad social a menudo sienten que deben disculparse, para evitar el rechazo de los demás o la desaprobación de lo que les rodea. Esto es especialmente valorado en nuestra sociedad puertorriqueña, en donde el valor del respeto mutuo y la cortesía en las interacciones sociales es elevado”, expuso Soto Infante.

Soto Infante reiteró que la sobre disculpa tiene efectos adversos a largo plazo, tanto a nivel social como personal, que pueden ir desde experimentar sentimientos de culpa constante y/o que sean percibidos como individuos inseguros o que carecen de límites.

También, exponer a una persona a situaciones que pueden hacerle daño, sostuvo Padró Ocasio.

“El mejor antídoto es ir a terapia y desde este espacio se puede aprender a tolerar el que no siempre voy a tener el control sobre lo que piensen de mí, y que a veces tomaré decisiones con las que los demás no estarán de acuerdo, y eso está bien”, aconsejó la psicóloga. 

La crianza y su efecto en personas que se disculpan en exceso

En el espacio clínico, además, se puede llegar a la raíz detrás de pedir perdón excesivamente, recordó la licenciada Fragoso.

Dijo que, en la mayoría de los casos, es el resultado de los métodos de crianza y disciplina que se utilizaron en el hogar y la relación con los padres, madres y cuidadores.

“Todo comienza desde la niñez. Si desde niños se crea un sentimiento de culpa, van a pasar todas las etapas de vida con ese rezago”, describió la psicoterapeuta. 

“Yo soy fiel creyente que cuando se logra identificar qué logro en la crianza, podemos cambiar lo que estamos viviendo”, agregó. 

De igual forma, comentó que la importancia de la crianza es tanta que, desde ahí, se refuerza si una persona puede confiar o no en sus habilidades o, incluso, cuán segura es o no es. 

Mientras que Soto Infante puntualizó que la terapia cognitivo conductual podría ayudar a reestructurar los patrones de pensamiento que llevan a la disculpa excesiva, “permitiendo que las personas aprendan a valorarse y expresar sus necesidades de manera adecuada”, aseguró.

“Una recomendación clave es fomentar el desarrollo de la autocompasión y asertividad. Practicar la autocompasión, como sugiere la literatura, permite a las personas aceptar sus errores, sin sentirse obligadas a disculparse continuamente, lo que reduce la ansiedad social”, dijo.

Asimismo, promover habilidades de comunicación asertiva pueden ser esenciales a la hora de que se puedan expresar las necesidades y límites de manera clara y respetuosa, sin recurrir a disculpas innecesarias.

Coincidiendo con esto, Padró Ocasio apuntó a que la autocompasión, en particular, ayuda al entendimiento de que a veces no todo el mundo te va a percibir de la forma que se quiere y no hay ningún problema con eso.

“Es la idea de ser gentil consigo mismo y que no se puede controlar todo”, concluyó.