El regreso a la rutina laboral después de las vacaciones no siempre representa el mismo reto para todos. Mientras algunos retoman sus responsabilidades con energía renovada, otros pueden experimentar cansancio, desmotivación, estrés o dificultad para adaptarse nuevamente a las exigencias del día a día.
Y es que después de días o semanas de descanso, volver al trabajo y a las tareas habituales puede generar una mezcla de emociones. Especialistas en salud mental señalan que esta transición hacia la rutina es un proceso de adaptación normal, en el que las personas deben reajustarse nuevamente a sus horarios, obligaciones y dinámicas laborales.
Expertos consultados explican que este proceso es una respuesta de reajuste tras un periodo de descanso, en el que el cuerpo y la mente deben volver a sincronizarse. Sin embargo, advierten que el impacto emocional del regreso dependerá, en gran medida, de las condiciones en las que se encontraba la persona antes de iniciar sus vacaciones. Quienes dejaron atrás conflictos, estrés o situaciones adversas en su ambiente de trabajo pueden experimentar mayores dificultades al regresar, al reencontrarse con las mismas circunstancias que dejaron pendientes.
“El concepto de vacaciones es bien complejo porque va a haber una variación entre los días disponibles, el tiempo y los recursos que tenga la persona”, dijo el doctor Gerardo Medina, presidente de la Asociación de Psicología de Puerto Rico.
Como ejemplo, mencionó que los maestros generalmente tienen el período de verano libre, por lo que disponen de más tiempo de vacaciones que personas con otras profesiones que puedan gozar de menos períodos para vacacionar.
Agregó que el factor económico es otra variabilidad pues acorde a los recursos que tenga la persona será su vacación, ya sea para descansar, viajar fuera del país o hacer turismo interno. La estructura familiar, dijo, es otra variante pues la vacación puede ser diferente para una familia con o sin hijos, un estudiante o un adulto con empleo, con diferencias económicas según el trabajo.
No se considera un trastorno psicológico
Según lo define el Hospital Clínic Barcelona, la depresión postvacacional no se considera un trastorno psicológico clínico, sino un proceso normal de adaptación psicológica que puede surgir al retomar la rutina después de un periodo de descanso. Entre sus manifestaciones más comunes se encuentran apatía, irritabilidad, cansancio, insomnio, baja motivación y ansiedad leve. Especialistas indican que estos síntomas suelen desaparecer en una o dos semanas; pero si persisten por más tiempo o se intensifican se recomienda buscar evaluación profesional. Para facilitar la transición, aconsejan restablecer los hábitos cotidianos, mantener un buen descanso, realizar actividad física, planificar actividades agradables y asumir el regreso con una actitud positiva.
El Centro de Estudios de Psicología coincide en que la depresión o síndrome postvacacional no es una enfermedad, sino un proceso de adaptación que puede afectar a algunos al retomar la rutina después de un periodo prolongado de descanso. Sus síntomas, similares al estrés o la ansiedad, incluyen desánimo, apatía, falta de energía, irritabilidad, tristeza y disminución del rendimiento. Generalmente desaparece en un plazo de pocos días hasta tres semanas, pero si el malestar persiste o se intensifica, es recomendable buscar ayuda profesional. Los especialistas aconsejan retomar la rutina de forma gradual y mantener hábitos saludables para facilitar la transición.
“En algunos, (el fin de las vacaciones) puede generar ansiedad por el regreso a la rutina de trabajo, como lo es el miedo al regreso a clases en los niños”, reconoció Medina.
No obstante, el psicólogo advirtió que esa no es la reacción de todo el mundo, pues para otros el retomar sus labores es algo alegre y positivo si les gusta y se sienten satisfechos con su trabajo.
“Si trabajas en algo que te gusta y el ambiente laboral es bueno, probablemente estás loco por regresar para hablar con tus compañeros y volver (a las tareas usuales). Pero si el ambiente laboral es hostil o no te gusta el trabajo, vas a sentir angustia en tu retorno. Todo va a depender del trabajo de la persona en particular, porque no es algo que a todo el mundo le va a dar ansiedad o angustia. Va a depender del entorno”, dijo.
De acuerdo con el portal Psychology Today, sentirse desanimado o estresado al regresar de unas vacaciones o fin de semana largo es una reacción común. Los especialistas explican que este estado puede relacionarse a cambios en la química cerebral y con la insatisfacción al retomar la rutina diaria. Para facilitar la transición, recomiendan planificar una actividad agradable poco después del regreso e incorporar a la vida cotidiana algunos de los hábitos o actividades que resultaron placenteros durante el periodo de descanso.
Además, explica que la dopamina, un neurotransmisor relacionado con la sensación de placer, satisfacción y motivación, suele aumentar en vacaciones por experiencias nuevas, el descanso y actividades recreativas. Al regresar a la rutina, esos estímulos disminuyen y también puede reducirse temporalmente la actividad de este sistema de recompensa, lo que contribuye a una sensación de desánimo o baja motivación. Si el retorno implica volver a un entorno laboral estresante o insatisfactorio, ese malestar puede percibirse con mayor intensidad, aseguran.
Múltiples factores inciden
El doctor José Rodríguez, catedrático del Departamento de Ciencias Sociales de la Universidad de Puerto Rico, recinto de Río Piedras, advirtió que otro factor que incide en el regreso de vacaciones es si fue planificada o forzada.
“Importa mucho en qué condiciones te vas y si las disfrutaste o no”, sostuvo el sociólogo.
La Asociación Americana de Psicología destaca que las condiciones del trabajo, como la carga laboral, el nivel de control y las relaciones dentro de la organización, influyen directamente en el bienestar emocional de los empleados.
Durante un verdadero descanso, dijo Rodríguez, la persona se separa y aleja de la rutina para revitalizar su aspecto físico, psicológico y espiritual.
“Algunos se quedan descansando en su casa y están felices (durante sus vacaciones). Otros le dan la vuelta al mundo, si tienen los recursos”, dijo.
Agregó que hay personas que al regresar a sus trabajos aseguran que “necesitan otras vacaciones de las vacaciones”. Por eso, recomendó tomar dos o tres días de descanso antes de volver al trabajo para ir moldeando su cuerpo y mente a los ajustes rutinarios.
Además, advirtió que es importante que durante el período de vacaciones la persona no esté conectada a su trabajo y contestando llamadas telefónicas relacionadas. No tomar ese espacio, dijo, puede afectar y provocar más tensión en la persona y su familia.
También, comentó, muchos incurren en gastos fuera de sus capacidades durante sus vacaciones, lo que luego les genera ansiedad, preocupación y hasta depresión.
Advirtió que otra recomendación es tomar períodos de vacaciones más cortos, pero más frecuentes, para que esos descansos sean mayores.
Por su parte, Medina comentó que es importante días antes del regreso de vacaciones, tanto adultos como niños vayan poco a poco regresando a la rutina, por ejemplo, no acostándose muy tarde y levantándose más temprano. También, dijo, urge ir retornando otras conductas y patrones alimenticios ya que en períodos de descanso pueden cambiar.
No obstante, tanto Medina como Rodríguez coincidieron en que, si a pesar de estas y otras modificaciones el regreso a la normalidad del trabajo y la rutina está lleno de una angustia y tristeza que no puede controlar, urge buscar ayuda de un profesional de la salud mental que lo apoye en ese proceso.
De haber algún conflicto laboral previo a las vacaciones que continúa sin resolver, también urgieron buscar apoyo con el personal de recursos humanos del trabajo.
La Sociedad para la Gestión de Recursos Humanos de la Ciudad de Nueva York recomienda planificar la transición, organizar las prioridades y evitar la sobrecarga de tareas durante los primeros días para facilitar la adaptación a la rutina.





