Los roles de género, que se construyen a través de los comportamientos y creencias de las sociedad y culturas, siguen siendo responsables del estigma y el discrimen hacia las mujeres que no quieren ser madres.

Desde el nacimiento de una niña, se estipula cómo esta debe actuar ante la sociedad, qué profesiones debe asumir, su rol en la maternidad y las tareas no remuneradas (trabajo doméstico) que debe realizar. 

Cuando algunas deciden hacer lo contrario, comienzan las etiquetas con clasificaciones, entre estas, la de no ser mujeres “completas” por la decisión de no tener hijos.

A estas, incluso, se les ha llegado a llamar las “NoMo” (Not Mother), aquellas que rompen con el molde y establecen que la maternidad no es su único proyecto de vida.

“Socialmente es incómodo, porque te insisten que tienes que tener hijos. Te cuestionan tus decisiones y si eres lo suficientemente apta. Te dicen: ‘¡Ah, no quieres tener hijos, porque no te sientes lo suficientemente apta!’”, comentó a Es Mental la trabajadora social y profesora, Elba Betancourt Díaz, quien decidió no tener hijos cuando tenía 24 años.

A escala mundial, las tasas de fecundidad han mermado desde el 1950, cuando había un promedio de 5 nacimientos por mujer. En el 2021 este número había cambiado a 2.3 y, se estima que para el 2050, sea de 2.1 nacimientos por mujer, según datos del estudio World Population Prospects.

Entre otros señalamientos sociales está, de acuerdo a lo que mencionó la trabajadora social, el de que “odian a los niños”. 

Eso es muy terrible, porque muchas mujeres amamos la niñez y la respetamos. Sin embargo, las personas pueden entender, que porque no queremos tener hijos o hijas, odiamos a la niñez”, dijo. 

Algunas, además, pueden cuestionarse si son un problema o tienen alguno. Con interrogantes como: “¿Por qué si las demás sienten esa necesidad y ven todo tan bonito, por qué yo no?”.

Entonces, te cuestionas, por qué ves que algunas vinieron con ese chip integrado y tú no”, continuó la profesora.

No querer ser madre no significa que la mujer

La renuncia voluntaria a la maternidad, como le llama la doctora Jennifer Cuevas, psicóloga clínica y, precisamente, el tema que defendió en su tesis doctoral en el 2014, no está asociado a psicopatología. 

Cuevas explicó que la gente tiende a presumir que una mujer opta por no tener hijos porque está deprimida, experimentó algún trauma o enfrenta alguna situación de salud mental. Pero esto puede ser errado y promover el estigma.

Lo que sí podría promover que se afecte la parte emocional es, de cierta manera, la presión ejercida por la sociedad.

“Puede causar que una mujer se deprima, que una mujer se aísle y que prefiera no hablar del tema o exponerse a lugares o un grupo de personas que no respeta su decisión”, expuso la doctora Cuevas. 

Cómo derribar el estigma hacia mujeres que tomaron esta decisión

La psicóloga clínica apuntó a la deconstrucción de los roles de género para comenzar a derribar el estigma. 

“Si quieres hablar de renunciar a la maternidad voluntariamente, tenemos que hablar de los roles de género, y sabemos que en Puerto Rico eso es un tema confuso, porque aún no se entiende”, señaló. 

Existe también un desconocimiento sobre lo que implica la maternidad, ya que existen diversas formas de hacerlo posible, dijo Cuevas.

Recordó que existen mujeres que no han parido, pero asumen un rol maternal e importante en sus comunidades.

Pero, ¿entonces por qué le molesta tanto a la sociedad la decisión de que una mujer no quiera tener hijos? 

La psicóloga Jessica Almánzar dijo que, en su práctica diaria, por ejemplo, ve cómo existe la preocupación constante (entre mujeres) de nunca sentirse completas por las exigencias sociales, como lo es la maternidad.

“Creo que todas tenemos el derecho de vivir nuestra vida como nos llene. Pero para la sociedad, apartarse de la norma de traer un hijo al mundo, resulta sorprendente. Como mujeres no debemos someternos a lo que los demás quieren”, aconsejó Almánzar. 

Reiteró que si alguna mujer se siente triste o preocupada en exceso ante lo que vive, puede buscar recursos de apoyo, como lo es la intervención psicológica. 

A terapia no va la gente que tiene un problema; va la gente que lo quiere resolver”, concluyó.