Los medicamentos GLP-1 transformaron el tratamiento de la diabetes y, más recientemente, el manejo de la obesidad. Sin embargo, aunque su popularidad se ha disparado y cada vez más personas los buscan para perder peso, especialistas consultados coinciden en que no son fármacos para que cualquiera los tome por iniciativa propia, ni con fines meramente estéticos.
Originalmente desarrollados hace más de dos décadas para personas con diabetes tipo 2, los agonistas del receptor GLP-1 también fueron aprobados posteriormente para tratar la obesidad y el sobrepeso en pacientes que cumplen criterios clínicos específicos. Su uso, enfatizan los expertos, debe responder a una evaluación médica individual, que considere el historial de salud, los riesgos, las contraindicaciones y el seguimiento necesario durante el tratamiento.
“Llegaron para quedarse y están haciendo su aportación, pero hay que medir qué pasará con ellos en el futuro. Están siendo bien estudiados”, dijo la nutricionista Celia Mir.
La enciclopedia médica MedlinePlus explica que el GLP-1 (péptido similar al glucagón tipo 1) es una hormona natural que el intestino produce después de comer. A nivel de medicamentos, los agonistas del GLP-1 ayudan a reducir los niveles de azúcar en sangre.
Según informa esta plataforma de la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos, los GLP-1 actúan enviando señales de saciedad al cerebro, estimulando la liberación de insulina para controlar la glucosa y retrasando el vaciamiento del estómago, lo que ayuda a reducir el apetito y prolongar la sensación de llenura. Advierte, además, que son más efectivos cuando se combinan con una alimentación saludable y ejercicio ya que muchas personas recuperan el peso perdido al suspender el tratamiento.
“Nos dimos cuenta que las personas que tenían diabetes tipo 2 necesitaban más GLP-1 porque el cuerpo producía esa hormona, pero en menor cantidad, y no respondía a los efectos de saciedad. Entonces viene este apoyo de añadir sintéticamente este tipo de hormona que produce el organismo, pero se lo damos sintéticamente para disminuir un poco el vaciado del estómago y para que aumente la producción de insulina y baje el azúcar en el cuerpo, en el hígado”, indicó la expresidenta del Colegio de Nutricionistas y Dietistas de Puerto Rico.
La Administración federal de Drogas y Medicamentos (FDA) comenzó a aprobar los medicamentos de la familia GLP-1 para el 2005 (Byetta), inicialmente para la diabetes tipo 2. Fue en el 2014 cuando aprobó el primero para la pérdida de peso crónica y el manejo de la obesidad (Saxenda). Desde entonces, ha aprobado otras versiones y modalidades, siendo las últimas presentaciones las píldoras orales.
“Más o menos tienen el mismo ingrediente activo, ya sea para (tratar) la diabetes o bajar de peso, pero las dosis son importantes y la forma en que se administra. Eso va a variar los resultados”, indicó Mir.
Aspectos a considerar antes de usar el GLP-1
Uno de los primeros aspectos a considerar en el paciente a la hora de evaluarlo es su índice de masa corporal (BMI) ya que, si es para bajar de peso, debe estar sobre 27 (sobrepeso) o más de 30 (obesidad) para considerar recetarlo.
“No se recomienda si tiene un índice menor de eso”, sostuvo la catedrática de la Facultad de Ciencias Naturales de la Universidad de Puerto Rico, recinto de Río Piedras.
La edad de la persona también es importante ya que hay modalidades de GLP-1 que se recomiendan a partir de los 12 años y otras de 18 en adelante, advirtió.
“Si son adecuados o no lo va a determinar el médico en base a esos principios, (principalmente por) su peso, condición de salud, edad y género”, dijo.
Los resultados han quedado demostrados, reiteró, al advertir que una persona en este tratamiento puede perder 12 a 15% de su peso en unos cinco a seis meses.
“Este medicamento disminuye el apetito. Hace que la persona se sienta saciada antes. Y, cómo te sientes lleno, las porciones son más pequeñas. También vas a estar combinando patrones que deben ser predominantes para ese estilo de vida, vigilando la cantidad que comes y el ejercicio que haces”, dijo al agregar hay medicamentos que se toman diariamente, otros semanalmente y otros mensual, variando también las dosis.
Mientras se utilice, sostuvo, el efecto será bajar el nivel de glucosa y el peso de la persona. No obstante, la nutricionista advirtió que tan pronto se deja de utilizar, tras un breve período de mantenimiento, suele surgir un rebote o retorno a cómo estaba antes de ingerirlo, si la persona no ha incorporado cambios en su estilo de vida, principalmente en su alimentación y actividad física.
“Otro problema grande es que generalmente en esa reducción de peso hay pérdida de masa muscular y la persona necesita ejercicio para mantenerse. Hay que velar lo que come, cuanta proteína, para reforzar la masa muscular”, dijo.
Otros desafíos que mencionó fueron: su alto costo, así como algunos efectos secundarios, como náuseas, vómitos, diarreas, estreñimiento y molestia intestinal, especialmente al inicio del tratamiento.
“No se lo daría nunca a una persona que tenga problemas en la vesícula biliar o pancreatitis, ni embarazada, ni lactante. En la literatura también se señala mucho no administrar en personas que hayan tenido cáncer de tiroides, ni cuando haya tenido trastornos alimentarios muy severos, como anorexia o bulimia. No sería muy recomendado. Y si tiene un problema endocrino, hay que ver”, indicó.
Advirtió que, en las primeras semanas del uso de estos medicamentos, generalmente se pierde peso rápidamente por una reducción dramática del hambre, pero señaló es un error que deje de comer, sobre todo proteína. Recordó que hay unos alimentos que estimulan el GLP-1 de forma natural, como legumbres, habichuelas y huevo, además de carnes magras.
“Es un medicamento costoso y uno tiene que sacarle el máximo provecho durante el tiempo que lo esté utilizando. Los testimonios que he visto y orientado, en su mayoría, han sido positivos. Pero la persona tiene que ser disciplinada y hay que ir fijando metas pequeñas e ir viendo (su desarrollo). Bajan el peso y cierto estado de salud mejora. También el apoyo emocional es importante”, sostuvo Mir.
Beneficios colaterales de los GLP-1
El doctor José Negrón, quien lleva años usando este tratamiento entre sus pacientes, destacó su alto nivel de funcionamiento. Además del BMI, comentó, en la evaluación inicial se identifican otras enfermedades que padezca el paciente, aparte de diabetes tipo 2 y obesidad o sobrepeso, como condiciones cardiovasculares, prediabetes, hipertensión y apnea del sueño, entre otras.
Como ejemplo, mencionó que uno de los GLP-1 (tirzepatida) está indicado para tratar la apnea del sueño obstructiva en adultos con obesidad.
“Es el único con esa indicación”, dijo el médico primario.
Además, comentó, los GLP-1 disminuyen de forma significativa la enfermedad progresiva del riñón (en pacientes con diabetes tipo 2), los eventos cardiovasculares mayores (MACE), el riesgo de infartos, accidentes cerebrovasculares y muerte súbita.
“Se convirtieron en el ‘standard of care’. No tenerlos en el armamentario (de posible tratamiento a pacientes) es inaceptable ya”, dijo al advertir ya no solo lo recetan endocrinólogos, sino cardiólogos, nefrólogos y hepatólogos, entre otros médicos y especialistas.
La semaglutida y la tirzepatida, explicó, son medicamentos inyectables semanales y están aprobados para tratar tanto la diabetes tipo 2 como el manejo del peso. Su diferencia principal es su mecanismo de acción. Acorde al paciente, acorde la receta, señaló al resaltar que ha probado sus beneficios entre su variedad de pacientes.
“He visto pacientes que han bajado hasta 90 y tantas libras. Una bajó 96, pero se ha comprometido (al tratamiento) y también ha incorporado cambios en estilos de vida. Está haciendo (maratones) 5k y 10k. Es bien chévere y gratificante ver esos cambios (positivos en la salud)”, dijo el médico, fundador del Biologiqué Medical Care and Wellness.
Una gama nueva de estos medicamentos, comentó, están próximos a ser aprobados por la FDA. Por lo pronto, indicó, en las presentaciones orales que han salido al mercado no se nota tanto la reducción de peso como en la modalidad de inyectables, aunque advirtió que podrían ser una opción para el paciente que no está obeso ni en sobrepeso, sino en el “borderline”.
Por otra parte, el galeno coincidió en la posibilidad de un rebote tras culminar este tratamiento, si el paciente no incorpora cambios en su estilo de vida y tampoco es consistente en sus visitas médicas. Compartió que actualmente se está hablando de que el paciente reciba “dosis de mantenimiento” para continuar los efectos de este medicamento sobre su salud.
Reconoció, además, que su alto costo provoca que muchas veces los pacientes desistan o tengan que interrumpir sus tratamientos, aunque comentó que hoy día hay cupones de descuento que generan rebajas. Además, reconoció que hay un nuevo programa de Medicare que los cubre entre la población de sus asegurados, aunque comentó que en adultos mayores hay que evaluar con detenimiento si amerita utilizarlos pues un efecto secundario de este tratamiento puede ser pérdida de masa muscular y el proceso de envejecimiento asociado a la posibilidad de sarcopenia, una pérdida progresiva de masa, fuerza y función muscular.
“En personas mayores tienes que sopesar riesgos y beneficios porque no quieres que se le debiliten (más) los músculos y tenga caídas o se afecte su caminar y balance”, dijo.
Desde el pasado 1 de julio, hasta finales de 2027, Medicare correrá un programa piloto de forma temporera. El “Medicare GLP-1 Bridge” está dirigido a determinados beneficiarios con cobertura de medicamentos recetados de la Parte D. Según se ha informado, esta iniciativa permitirá que los que cumplan ciertos requisitos puedan obtener ciertos tratamientos GLP-1 para la pérdida y el mantenimiento del peso por un copago mensual de $50. Entre los tratamientos incluidos están: Wegovy, Foundayo y la presentación KwikPen de Zepbound.
El doctor Negrón insistió en que, aunque ha observado los efectos positivos de estos tratamientos en sus pacientes, siempre deben estar acompañados de supervisión médica. No tener esa guía y supervisión, dijo, puede llevar a la persona a una deshidratación severa que requiera hospitalización, además de pancreatitis.
“Llevo bastante tiempo usándolos en mis pacientes, diría que, en cerca de 200 (pacientes), y la satisfacción es alta, tanto en ellos como en mí como médico. Bajar (la dosis de) un medicamento para la presión, quitarle un medicamento para el colesterol o que le revisen los parámetros de un cpap (dispositivo médico para pacientes de apnea obstructiva del sueño) te hace sentir alta satisfacción como médico”, concluyó.
Los beneficios de este tratamiento han sido también validados en una gran cantidad de estudios. Uno publicado por los Institutos Nacionales de la Salud encontró que sus bondades podrían ir mucho más allá del control de la diabetes y la pérdida de peso. La evidencia revisada, advierten los autores del estudio, muestra efectos favorables en enfermedades cardiovasculares y renales, hígado graso, apnea del sueño, osteoartritis y enfermedad arterial periférica. Además, señalan que algunos de estos beneficios podrían estar relacionados con efectos metabólicos y antiinflamatorios que van más allá de la cantidad de peso perdido.
Otro estudio realizado por investigadores de Johns Hopkins analizó 64 ensayos clínicos con miles de pacientes y encontró que los GLP-1 para bajar de peso, como semaglutida (Ozempic) y dulaglutida (Trulicity), parecen ser igual de efectivos, independientemente de la edad, raza, etnia, peso inicial o nivel de azúcar en sangre. La principal diferencia se observó entre hombres y mujeres: las mujeres perdieron en promedio 10.9% de su peso inicial, frente a 6.8% en los hombres. Los investigadores creen que esta mayor respuesta en mujeres podría relacionarse a factores hormonales, diferencias en el procesamiento de los medicamentos y el menor peso corporal promedio. El estudio no incluyó tirzepatida (Zepbound) pues advirtió que este medicamento actúa sobre GLP-1 y también sobre otra hormona, GIP.
Mientras, un artículo publicado en junio en Forbes advierte que los GLP-1, como Ozempic, Wegovy, Mounjaro y Zepbound, se han convertido en una herramienta cada vez más utilizada contra la obesidad y la diabetes tipo 2. Según Forbes Health, pueden producir pérdidas de peso importantes, de hasta 21%, pero su alto costo, efectos secundarios gastrointestinales y la frecuente recuperación de peso al suspenderlos siguen siendo desafíos importantes. Aun así, resalta que el uso de estos fármacos sigue creciendo rápidamente, mientras se desarrollan nuevas versiones y tratamientos de próxima generación.


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