La infertilidad masculina sigue siendo un tema poco discutido y cargado de estigma, pero no necesariamente constituye un diagnóstico permanente. Para atenderla es necesario conocer las causas lo antes posible y de ahí partir a elegir las potenciales vías de tratamiento.
Aunque no existen números completos que ayuden a trazar la situación del fenómeno en Puerto Rico, la infertilidad afecta aproximadamente al 10% al 15% de las parejas en edad reproductiva a nivel mundial y el factor masculino está presente, como causa principal, en cerca del 40% al 50% de los casos, indicó el urólogo Yamil Lara. Con él coincidió la uróloga Ariana López al estimar que la infertilidad puede presentarse en aproximadamente entre 4.5 % y 6 % de los hombres en los Estados Unidos.
En su práctica, Lara ha observado causas médicas como el varicocele, las alteraciones hormonales y los problemas genéticos, además de factores relacionados con el estilo de vida, entre ellos el sedentarismo, el estrés crónico, los trastornos del sueño y el consumo de tabaco, alcohol y otras sustancias.
López explicó que hay “muchísimas causas para infertilidad” masculina y destacó entre las más comunes la obesidad y los bajos niveles de testosterona.
También mencionó las alteraciones anatómicas y un historial previo de quimioterapia como posibles factores. En el contexto puertorriqueño, la alta prevalencia de obesidad, diabetes y síndrome metabólico adquiere relevancia, ya que estas condiciones pueden afectar la producción hormonal y la calidad del esperma.
Para determinar qué está afectando la fertilidad, López explicó que la evaluación masculina incluye un análisis de semen y pruebas hormonales como testosterona, LH, FSH, estradiol y prolactina.
Posibles soluciones a la infertilidad masculina
La especialista indicó que los cambios en el estilo de vida pueden ayudar en algunos casos, especialmente cuando existe testosterona baja. La pérdida de peso y el ejercicio pueden contribuir a normalizar las hormonas en determinados pacientes, aunque no siempre son suficientes.
“Si es por causa anatómica o hormonal, por lo general necesitan intervención médica o métodos de concepción asistidos”, afirmó.
La posibilidad de recuperar la fertilidad depende, precisamente, de identificar la causa. “La infertilidad se puede revertir, sí, depende de la causa”, sostuvo López. Cuando existe un problema anatómico, como una obstrucción de los conductos seminales, una cirugía puede ayudar. Sin embargo, explicó que muchos pacientes que necesitan métodos de concepción asistida pueden requerir asistencia también para futuros embarazos, a menos que los cambios de estilo de vida, la pérdida de peso y el ejercicio permitan normalizar sus hormonas. En algunos casos, además, se recurre a bancos de espermatozoides para conservar muestras destinadas a futuros embarazos.
Así, la infertilidad masculina no debe entenderse como una condición necesariamente irreversible, tal como aclaró Lara. La causa específica, ya sea hormonal, anatómica, genética o relacionada con el estilo de vida, determina tanto las posibilidades de recuperación como el tratamiento más adecuado para cada paciente, mantuvieron ambos expertos.
Mientras, la doctora Yaritza Pérez, psicóloga con práctica perinatal, explicó que, en Puerto Rico, todavía se tiende a pensar que la infertilidad es “un asunto exclusivamente de la mujer”, lo que lleva a muchos hombres a llegar al diagnóstico sin haber considerado que ellos también pueden formar parte de la evaluación.
Desde su práctica clínica, Pérez observó hombres que, años después de haberse realizado una vasectomía, inician una nueva relación y buscan revertir el procedimiento para tener hijos. Otros nunca habían sospechado tener dificultades reproductivas y llegan a una evaluación masculina después de años de intentar concebir.
El impacto psicológico del diagnóstico
Recibir un diagnóstico podía representar “un antes o un después” y generar sorpresa, vergüenza, incertidumbre, impotencia o la sensación de haber fallado a sus parejas.
La presión también está relacionada con las ideas culturales sobre la masculinidad. Pérez señaló que muchos hombres sienten que deben ser el sostén económico y emocional de la familia y que llorar, frustrarse, o sentir miedo “no es algo de hombres”. Como consecuencia, pueden silenciar sus propias emociones y priorizar el bienestar de sus parejas.
La evidencia científica también apunta al impacto psicológico de la infertilidad masculina. Una revisión sistemática publicada en Asian Journal of Andrology encontró que los hombres con infertilidad por factor masculino presentaban mayores niveles de síntomas de depresión y ansiedad, menor autoestima y mayor malestar psicológico que los hombres considerados fértiles. Los autores señalaron que estas consecuencias podrían aparecer independientemente de si la infertilidad era atribuible al hombre, a la mujer, a ambos o si la causa permanecía sin explicación.
La especialista observó, sin embargo, que cada vez más hombres participan en procesos terapéuticos, aunque inicialmente llegan buscando herramientas para acompañar a sus parejas. Dentro de la consulta descubren que ellos también necesitan un espacio para hablar de sus “propios miedos, de sus pérdidas y de sus expectativas”. Los fallos de implantación, las pérdidas y los múltiples intentos de reproducción asistida pueden convertirse en momentos decisivos para buscar apoyo psicológico.
Ante una pareja que lleva más de un año intentando concebir, Lara recomendó que la evaluación se realizara simultáneamente en ambos miembros. En el hombre, el primer estudio era un análisis de semen, que permitía evaluar “concentración, movilidad, morfología y volumen seminal”. Dependiendo de los hallazgos, pueden añadirse estudios hormonales, pruebas genéticas y otros estudios especializados.
El especialista señaló que tampoco existe un porcentaje único de hombres que lograra mejorar su fertilidad solamente con cambios de estilo de vida, porque todo depende de la causa. En casos relacionados principalmente con factores modificables, perder peso, hacer actividad física, dejar de fumar, moderar el alcohol, mejorar el sueño y controlar enfermedades como la diabetes o la hipertensión pueden producir mejoras importantes en la calidad seminal en un período de tres a seis meses.
Tratamientos médicos para la infertilidad masculina
Cuando existen alteraciones anatómicas, hormonales importantes, problemas genéticos o una ausencia significativa de espermatozoides, pueden ser necesarios tratamientos médicos, quirúrgicos o técnicas de reproducción asistida. Lara explicó que la cirugía del varicocele puede mejorar la calidad seminal y aumentar las probabilidades de embarazo natural en pacientes seleccionados, mientras que la terapia hormonal solamente era efectiva cuando existía “un trastorno endocrino claramente identificado”.
Los avances también han ampliado las alternativas para hombres con infertilidad severa. Lara destacó los estudios de fragmentación del ADN espermático, pruebas genéticas más precisas, técnicas avanzadas de recuperación espermática y procedimientos de fertilización in vitro. Estos avances han permitido que hombres que anteriormente tenían pocas posibilidades de ser padres biológicos “hoy tengan alternativas reales para lograr un embarazo”, dijo Lara.
Sin embargo, el acceso sigue siendo un reto, mantuvo. Los tratamientos pueden representar un costo considerable y la cobertura de los seguros médicos es limitada o variable, especialmente en procedimientos de reproducción asistida. Para Lara, una evaluación temprana es fundamental porque mientras más temprano se identifique la causa, mayores son las posibilidades de intervenir eficazmente.
Ambos expertos coincidieron en desmontar un mismo mito: que la función sexual y la fertilidad son equivalentes. “Son aspectos completamente distintos”, advirtió Lara, mientras que Pérez recalcó: “La fertilidad y la función sexual no son lo mismo”. Un hombre puede tener erecciones y eyaculación normales, una vida sexual activa e incluso haber tenido hijos anteriormente y aun así experimentar infertilidad en otra etapa de su vida. Para Lara, se trata de una condición médica que merece evaluación profesional y que, en muchos casos, puede tener tratamiento o alternativas efectivas.
Para la psicóloga, el acompañamiento debe comenzar desde el inicio y no únicamente cuando apareciera una crisis. Identificó como señales de alerta el aislamiento, la irritabilidad, alteraciones del sueño, ansiedad constante, pérdida de interés, mayor consumo de alcohol o tabaco y conflictos frecuentes en la pareja.
“Un diagnóstico de infertilidad no define quiénes son como hombres”, puntualizó Pérez. Agregó que buscar ayuda, no cuestiona la masculinidad, sino que demuestra responsabilidad y cuidado hacia sí mismos y sus parejas. En Puerto Rico, además, las barreras económicas y el acceso limitado a pruebas y tratamientos pueden hacer que las parejas lleguen después de años de intentar concebir, emocionalmente agotadas.



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