En nuestra sociedad escuchamos con mayor frecuencia la necesidad de la prevención del abuso sexual infantil en nuestros niños, niñas y jóvenes como posibles víctimas, mas, sin embargo, es casi nulo escuchar sobre la prevención con posibles agresores o agresoras sexuales.  Y es que en muchas ocasiones como profesionales de la salud mental, mantenemos ciertos prejuicios o estereotipos que nos impiden crear espacios seguros para que aquellos que se identifiquen como persona atraída por niños o niñas (o Minor Attracted Persons, MAP por sus siglas en inglés), reciban la ayuda necesaria antes de delinquir.  

En relación al MAP, este es un movimiento que pretende que se reconozca la atracción sexual y deseos hacia niños y niñas, como una orientación sexual, lo cual ha creado gran controversia especialmente en la comunidad LGBTTQ+. Cabe destacar que su nombre es un esfuerzo por eliminar la connotación negativa que tiene el término “pedófilo”. Por otro lado, es un movimiento que pretende crear conciencia de la necesidad que tienen estas personas de recibir servicios apropiados de salud mental que les permita desarrollar estrategias necesarias para manejar sus impulsos a la interacción sexual con niñas o niñas y evitar a su vez la conducta delictiva.  

Antes de continuar, es preciso señalar que no todos los pedófilos cometen actos de abuso sexual. De hecho, con frecuencia se utiliza la palabra pedófilo para referirse a aquellos que abusan sexualmente de los niños, indistintamente de las edades, por lo que es preciso hacer una distinción. Para un mayor entendimiento, cuando hablamos de pedofilia debemos conocer que esto es considerado una parafilia y se refiere a la atracción sexual hacia niños o niñas hasta 11 – 12 años. 

Mientras, otros términos incluyen la nepiofilia que es la atracción hacia bebés, hebefilia que es la atracción hacia niños, niñas y adolescentes entre 11 y 14 años, y la efebofilia, que se refiere a la atracción hacia jóvenes entre 15 a 19 añosOtro término a considerar es que el acto de abusar sexualmente de niños o niñas se refiere al término pederastia. De ahí la distinción de que la pedofilia es una atracción sexual hacia menores hasta 11 años y es un trastorno de salud mental, mientras que la pederastia es el acto delictivo y por ende una conducta criminal. 

Cabe destacar que una parte del MAP se opone al contacto con menores, condenan el delito hacia un niño o niña, y su objetivo es que estas personas sean vistas y reconocidos como personas más que por su interés sexual, por lo que no todos los pedófilos llegan a cometer el delito de pederastia. 

Una mirada a “Persona atraída por niños o niñas” desde la prevención

Este movimiento ha generado mucha controversia, no obstante, es importante mirarlo desde un enfoque preventivo.  Una de las barreras que encuentran las personas MAP está en la búsqueda de ayuda.  En muchas ocasiones, este proceso viene acompañado de estereotipos basados en una opinión pública negativa hacia cualquier esfuerzo por humanizar a las personas que sienten atracción sexual por menores (Dearden, 2023; Kaplan, 2014). Levenson et al. (2017) exploraron las barreras a la búsqueda de ayuda en una muestra de 372 personas en tratamiento por delitos sexuales.

Como resultado de esa investigación se identificó la vergüenza y el secretismo resultantes del estigma asociado con los intereses pedófilos que impidieron a los encuestados buscar asesoramiento profesional, y sólo alrededor del 20% intentó hablar con alguien sobre sus intereses sexuales antes de su arresto. A su vez, Levenson & Grady (2019) mencionaron que las barreras que han encontrado mayormente los MAP se relacionan con incertidumbre sobre la confidencialidad, miedo a una reacción o juicio negativo, dificultades para encontrar profesionales con conocimiento en MAP y limitaciones financieras. 

Entre los beneficios que los MAP identifican de la búsqueda de ayuda están la prevención del abuso sexual infantil y el bienestar de los MAP (Lievesley, R., Swaby, H., Harper, C. A., Woodward, E., 2022). En cuanto al bienestar de los MAP se identifica la necesidad de trabajar con la supresión de pensamientos, ideación suicida, niveles más altos de soledad, adicciones, ansiedad, depresión, y odio a sí mismos. En cuanto al tema de prevención, este debe trabajarse desde los niveles primario (antes de que ocurra la conducta delictiva), secundario (con personas en riesgo) y terciario (cuando ya ocurre la conducta) (McMahon, 2000; Pellai & Caranzano-Maitre, 2015, citado en Collins, 2023)

Por último, es preciso señalar que en Estados Unidos, existen programas como B4U Act y Virped, que buscan desarrollar precisamente espacios seguros para los MAP basado en confianza y con un enfoque basado en la persona. Por tanto, la invitación es a analizar la importancia de movernos a la prevención desde la adolescencia donde se pueden presentar conductas sexualmente abusivas, hasta la adultos que se identifican como MAP, previos a que la atracción sexual hacia niños o niñas se convierta en delito.  

*La autora es psicóloga escolar especialista en Abuso Sexual y co-coordinadora del Comité Promoción de la Salud Sexual de la Asociación de Psicología de Puerto Rico.