Conversamos por Facebook live con el doctor Javier Méndez, psicólogo consejero, y con la doctora Aysha Concepción Lizardi, directora ejecutiva de Familias CAPACES, sobre cómo pasar de la desconexión a la conexión familiar, gracias al apoyo de FHC First Healthcare. ¡Sintoniza a través del Facebook de Es Mental o de FHC – Salud Mental!    

La desconexión en el entorno familiar se puede producir por múltiples razones. Sin embargo, es una situación que se puede manejar para lograr una reconexión que brinde paz y bienestar.

La doctora Aysha Concepción Lizardi, directora ejecutiva de Familias CAPACES, sostuvo que entre las causas para la desconexión en la familia, figuran los conflictos de apego durante la infancia, situaciones familiares pasadas o presentes, factores estresantes, dificultad para reconocer heridas que aún no han sanado y pensar únicamente en uno mismo, en lugar de actuar desde la empatía y la compasión.

Mientras que el doctor Javier Méndez Lozada, psicólogo consejero, destacó la falta de comunicación profunda en casa.

“En muchas ocasiones, en la familias, pasamos por alto las situaciones, las experiencias de la otra persona porque probablemente estamos muy enfocados en las nuestras, y cuando tenemos la oportunidad de compartir, no nos detenemos a escuchar con atención lo que vive la otra persona y cómo lo interpreta, sostuvo Méndez Lozada.

A veces, incluso, minimizamos la experiencia de otros miembros de la familia, pensando que la experiencia nuestra es la más dura o la más difícil que está pasando, que somos los que más nos sacrificamos, que somos los que más pasamos trabajo y no nos detenemos a evaluar como el otro lo está mirando”, agregó.

Por eso, recomendó mirar con compasión y con empatía las experiencias o la aportación de los otros miembros de la familia.

“Es bien importante considerar cómo se va afectando esa comunicación” cuando, por la prisa y los compromisos, “no tomamos en cuenta la otra persona”, sostuvo.

También, Méndez Lozada, quien se especializa en niños y adolescentes, mencionó la falta de tiempo de calidad como otro factor que provoca desconexión. Explicó que, en ocasiones, debido al ajetreo de la vida diaria, no se saca el tiempo necesario para compartir y hablar con la familia. Indicó que este tiempo no tiene que ver con irse de vacaciones, sino con, por ejemplo, sacar tiempo para jugar con los hijos o sentarse a hacerle preguntas abiertas a los hijos adolescentes sobre sus vivencias diarias.

Mencionó, además,  que otro factor que promueve la desconexión es el manejo inadecuado de los conflictos. 

“Hay problemas y muchas veces estamos tratando de resolverlos como lo quiero resolver yo y no dando la oportunidad  a que otros miembros de la familia aporten alternativas o soluciones, especialmente si estamos hablando de los niños o de los hijos, por considerar que no tienen la capacidad, pero es importante escucharlos, tomarlos en consideración”, expresó.

¿Cómo impacta la tecnología?

“En el caso de la tecnología y su rol dentro de este proceso de desconexión familiar, yo siempre digo que no se trata de demonizar la tecnología, sino de considerar que la tecnología es un recurso y ya: lo usamos bien o lo usamos mal”, explicó Méndez Lozada

Así que de lo que estamos hablando es de un mal uso de la tecnología, y en muchas ocasiones, ese es el problema como familia. Recurrimos a la tecnología para que pueda de alguna manera subsanar los vacíos que nosotros no estamos dispuestos a llenar, porque probablemente llenarlos implica incomodidad, sacar tiempo, esfuerzo, atención a asuntos que probablemente en este momento no queremos atender, y eso provoca, entonces, un distanciamiento que termina por convertirse en desconexión familial”, añadió Méndez Lozada.

Recomendó aprender a poner límites saludables y promover el buen uso de la tecnología, comenzando con los adultos, quienes son el modelo para sus hijos.

Estrategias para lograr la reconexión familiar

Pero, ¿cuál debe ser el primer paso para lograr un cambio en esa relación?

“El primer paso es perdonar a otras personas y perdonarnos a nosotros mismos, reconociendo y aceptando que somos diferentes”, aseguró Concepcion Lizardi. 

A su vez, la también psicóloga clínica mencionó algunas estrategias para lograr la reconexión, incluyendo mejorar la comunicación; reflexionar sobre lo que necesito y siento, pero también sobre lo que las demás personas necesitan y sienten; y aprender a negociar. También, dijo, es importante promover espacios de diálogo durante una cena o un almuerzo familiar y evitar el uso de la tecnología en esos momentos. 

Por su parte, Méndez Lozada recomendó “empezar por ser intencionales con el tiempo de calidad”, poniendo, por ejemplo, en agenda el día y la hora exacta para tener ese espacio con la familia.

Aconsejó, además, “empezar a escuchar de manera proactiva”.

“No pensando en cómo yo voy a resolver el problema que me están planteando, lo que me están contando, no pensando en que al final de tu planteamiento, yo me voy a defender de los argumentos que me estás trayendo, sino escuchando, pensando en cómo es que esta otra persona, mi hijo,  mi hija, mi pareja lo está viviendo, cómo es que esta persona lo está sintiendo, para yo tratar de ponerme en su lugar y, entonces, promover soluciones que sean más efectivas. Considerar que mis alternativas y la manera que yo lo hago, a lo mejor no es la única, que, aunque me guste que las cosas sean a mí manera, en ocasiones también debo ser flexible”, sostuvo.

“Considerar otra vez que no todo el tiempo las cosas van a salir como yo espero, como yo quiero. Lo importante es que se logren los objetivos y en un sistema de familia no todos vamos a pensar de la misma manera, así que esta es parte de la diversidad que va a ocurrir en un  complejo sistema donde hay muchas cabezas pensando de forma diferente. Sería una cuestión de mostrar apertura a la experiencia y darnos la oportunidad de vivir las cosas de forma diferente”, puntualizó.