La ecoansiedad es el estrés causado por observar los efectos irreversibles del cambio climático. La misma puede trastocar el día a día de las personas si no la manejan de la forma adecuada, según expertos entrevistados por Es Mental. 

En un informe de 2017, la Asociación Americana de Psicología y el grupo sin ánimo de lucro ecoAmerica crearon el término «ecoansiedad» y lo definieron como el miedo crónico al desastre medioambiental. El término no es un diagnóstico clínico, pero puede tratarse de diversas maneras.

El doctor Domingo Marqués, psicólogo clínico, lo define como una forma de ansiedad que surge por la preocupación sobre el cambio climático y sus efectos en el medioambiente. Esta preocupación puede ser constante y abrumadora, afectando el bienestar emocional, así como el funcionamiento de las personas.

Explicó que la ecoansiedad puede manifestarse en síntomas como insomnio, dificultad para concentrarse, sentimiento de impotencia y desesperanza. 

Incluso, las personas pueden sentirse paralizadas por el miedo al futuro, lo que puede afectar su rendimiento laboral, académico y sus relaciones interpersonales. 

Aseguró que en Puerto Rico, la frecuencia y severidad de eventos atmosféricos como los huracanes y las tormentas tropicales pueden exacerbar la ansiedad. Pues precisamente, la experiencia directa con desastres naturales aumenta la percepción de vulnerabilidad y puede intensificar el estrés relacionado con el cambio climático debido al efecto que tiene la alta dosis de eventos potencialmente traumáticos que se han experimentado recientemente.

“Lo que estamos viviendo puede dar pie a vivir con temor y con ansiedad”, sostuvo la doctora Imar Mansilla, especialista en salud ambiental. 

La especialista compartió a Es Mental que un vivo ejemplo es cuando se anuncia una tormenta y un huracán en la Isla. En ese momento se observa la crisis, y todo el mundo en la calle buscando prepararse para lidiar con los días posteriores al evento.

Mansilla aseguró, que a pesar de que aún existe desinformación sobre el tema de cambio climático, hoy día, dada a las circunstancias, se ha generado mayor conciencia sobre el tema. “Tal vez estamos aprendiendo a cantazos de que esto nos puede impactar no una sola área”. 

Explicó, que antes, el tema de cambio climático solo afectaba en el contexto de aumentos de temperatura, aun así, actualmente se ha podido estudiar que precisamente ese aumento afecta otras áreas de nuestro planeta. Como por ejemplo, periodos prolongados de sequía, lluvias intensas en corto periodo y tiempo prolongado con altas temperaturas.

Además, destacó que ese aumento en temperatura afecta condiciones crónicas persistentes y hacen que las personas estén más receptivas y vulnerables.

De hecho, uno de los episodios del podcast ‘Speaking of Psychology” de la Asociación Americana de Psicología (APA), destaca que en los últimos años el cambio climático ha pasado de ser una idea abstracta a una realidad que preocupa a la sociedad.

Destacan que una encuesta realizada por la APA en febrero de 2020 reveló que dos tercios de los adultos estadounidenses afirmaban sentir al menos un poco de ecoansiedad. Y casi la mitad de los menores de 34 años afirmaron que el estrés por el cambio climático afecta a su vida cotidiana.

Precisamente, uno de los profesionales entrevistados explicó que la ansiedad que siente la gente está relacionada con las cosas que les preocupa perder. Tanto si se trata de su identidad medioambiental, como de su identidad cultural o social.

En estos casos como los incendios forestales o las inundaciones, donde hay destrucción y pérdidas reales, hay ansiedad relacionada con eso y relacionada con el pensamiento futuro sobre lo que está por venir. 

¿Cómo manejar la ecoansiedad?

Las claves para manejar esta ansiedad son la educación y la conciencia. Según Mansilla, las personas deben adaptarse a vivir de esta nueva forma y, además, es importante entender que la adaptación depende no solo de esfuerzos individuales, sino también de otros como a nivel gubernamental y de sociedad. 

La profesora del Departamento de Salud Ambiental de la Escuela Graduada de Salud Pública, sostuvo que esto lo estamos viviendo en diversas dimensiones y es algo que sin duda afecta, y entre más esfuerzos se puedan hacer en todos los niveles, mejor será el resultado, con calidad de vida y protegiendo al medioambiente.

De manera similar, Marqués sostuvo que a nivel social, es crucial fomentar la educación ambiental, crear redes de apoyo comunitario y promover políticas públicas que aborden tanto la mitigación como la adaptación al cambio climático. 

Por su parte, a nivel clínico, será esencial proporcionar apoyo psicológico a través de terapias cognitivo-conductuales que ayuden a manejar la ansiedad y desarrollar resiliencia.

Recomiendo a las personas que se involucren en acciones proactivas para combatir el cambio climático, como el voluntariado en iniciativas ambientales. Esto no solo ayuda al planeta, sino que también puede proporcionar un sentido de propósito y reducir la sensación de impotencia”, sintetizó.