Pese a que en los últimos años la salud mental ha tenido mayor visibilidad a nivel mundial, aún queda una población a la sombra de espacios y más aperturas en las conversaciones sobre el tema: los hombres.

Con una probabilidad mayor de morir por suicidio, a algunos hombres aún les cuesta buscar ayuda y, por consiguiente, recibir la psicoeducación y/o herramientas necesarias, e incluso el tratamiento. 

Una de las razones es la percepción social de la terapia, la psicología y la gestión de las emociones, vinculadas a lo débil y hasta la incapacidad para enfrentar la vida ‘como un hombre’, según propone la masculinidad hegemónica.

Esta masculinidad contempla y reproduce la idea de que el hombre debe ser fuerte, no buscar ayuda y hacerlo todo por sí mismo. También, el no permitirse ser vulnerable y rechazar todo lo femenino, como lo es la expresión de las emociones (que se vincula, desde siempre, con la mujer).

“A muchos de ellos se les hace difícil poder aceptar que necesitan ayuda, ya que vienen con una idea preconcebida de que deberían ser ‘lo suficientemente fuertes’ para solucionar sus problemas por ellos mismos”, explicó a Es Mental el doctor Edgar Campos Febus, psicólogo clínico y neuropsicólogo.

El hecho de abrirse a la idea de ser vulnerables se convierte en un reto a la hora de aceptar que necesitan ayuda o, en otros casos, darse permiso para sentirse sus emociones sin juzgarse, dijo. 

“El hombre, en ocasiones, opta por reprimir sus emociones, lo cual podría desencadenar en conductas mal adaptativas, como el uso y/o abuso de sustancias, como el alcohol y otras drogas, para gestionar las mismas”, mencionó también.

Este panorama se refuerza, además, con el perfil de “macho” y las expresiones de la masculinidad hegemónica, construido a nivel cultural y acompañado de pensamientos como: “Cuando más bebo, más hombre soy”, “quienes muestran los sentimientos son las mujeres”, “el hombre puede hacerse cargo de sí mismo, sin la ayuda de otros” y “los hombres no lloran”, agregó el doctor Campos Febus. 

Esto provoca que, aún en estos tiempos, sea un reto grande trabajar con la salud mental de los hombres, comentó, de manera similar, el doctor Yamil Malavé Medina, psicólogo clínico.

“Vemos mucha agresividad, conductas de riesgos y el uso de sustancias”, mencionó a modo de ejemplo. 

No obstante, en Puerto Rico, por ejemplo, se está trabajando para derribar el estigma sobre el tema. Dijo que muchas entidades están trabajando para promover espacios seguros. 

“Si hubiese más apertura en el tema de la salud mental de los hombres, se podrían evitar los márgenes de suicidio y el impacto del uso de sustancias, pues ellos tienden a ser más propensos al uso de esto para evitar lidiar con la realidad. Por el contrario, podría crear nuevos moldes sociales y roles, en los que las personas puedan sentirse cómodos”, argumentó el doctor Malavé Medina.

Necesarios los espacios para que los hombres hablen de salud mental

Una de las plataformas que está haciendo la diferencia es Masculinidad 98, un proyecto creado por José Alberto Lázaro Rodríguez, educador en la salud mental del hombre y estudiante doctoral de psicología clínica de la Universidad Albizu.

Masculinidad 98 busca ofrecer un espacio libre de juicio para explorar aspectos fundamentales de la masculinidad, desde una perspectiva multidisciplinaria. Asimismo, proveen talleres educativos y contenido a través de un podcast bajo el mismo nombre.

“En nuestro proyecto no se busca erradicar la masculinidad ni decir que ser masculino es malo. Simplemente intentamos señalar el efecto negativo que puede tener a nuestra salud mental si nos dejamos llevar tan rígidamente por estos comentarios o expectativas sobre lo que puede o no ser un hombre”, sostuvo Lázaro Rodríguez.

Aseguró, también, que como plataforma han visto el anhelo de parte de muchos hombres por ser comprendidos, escuchados y acompañados. 

“Constantemente tenemos el placer de dialogar con hombres que están empezando a trabajar su salud mental o que ya llevan tiempo haciéndolo. En ambos casos, se alegran de encontrar un espacio como el nuestro. También hablamos con mujeres que cargan con muchas preocupaciones acerca de los hombres, pero a la vez, tienen un deseo de ayudar a los hombres en sus vidas para que trabajen con su salud mental”, sostuvo.

La necesidad de espacios en los que se abarque el tema de la salud mental y física es significativa y tan solo basta con reflexionar el cómo se normaliza y glorifica el hecho de que este deba soportarlo todo.

“Entre estas narrativas está la del hombre que debe aguantar lo que sea que la vida le tire, sin pensar en cómo puede ser afectado, porque lo primordial es que él sea un proveedor, protector, símbolo de fuerza u otros conceptos de esa índole”, agregó.

Lázaro Rodríguez mencionó, asimismo, que en la Isla hay otros recursos, como Taller Salud, con su mesa de equidad racial y nuevas masculinidades; Caderamen, ofreciendo retiros de paternidad; la licenciada Jeannie Martínez Chapman, quien trabaja la terapia psicológica en grupo dirigida a hombres, la doctora Yelitza Villegas, con grupos de apoyo para hombres veteranos.

“Promovemos que cada hombre pueda desarrollar su propia masculinidad sin cargar con el bagaje de expectativas tradicionales de lo que debe o no ser un hombre”, concluyó.

Y es que al atender a tiempo una situación de salud mental, se evitarían cuadros clínicos, que podrían desencadenar en suicidios, enfatizó el doctor Campos Febus.

“Según las últimas estadísticas de los CDC, la muerte por suicidio en hombres es tres veces mayor que de las mujeres. Entiendo que hoy más que nunca tenemos la encomienda de educar y trabajar con los estereotipos que se han creado en cuanto a la masculinidad tóxica y trabajar en vías una sociedad mucho más saludable en cuanto al componente de salud mental”, sostuvo.

“Estadísticamente se ha comprobado que una de las razones principales por las cuales el hombre no busca ayuda en cuanto a salud mental, es por el miedo a sentirse juzgado o catalogado como débil si admite que necesita ayuda”, continuó. 

De igual forma, apuntó a la importancia de que se hagan realidad campañas públicas sobre el cuidado de la salud mental en hombres, pues habría mayor apertura en relación con la accesibilidad de los servicios y que se dé paso a planes de prevención para trastornos psicológicos. 

Finalmente, el doctor Malavé Medina recordó que hacerlo posible es una tarea diaria y que, desde cualquier espacio, se debe reflexionar sobre la invalidación al hombre por su rol en la sociedad.