“Bipolar”: un término que culturalmente se ha utilizado incorrectamente para hacer referencia al trastorno bipolar, una condición de salud mental que afecta a 40 millones de personas a nivel mundial, y que promueve un estigma hacia los pacientes.
Y es que, aún en el 2024, al trastorno bipolar le rodea mucha desinformación. Por eso, buscando derribar las ideas erradas sobre la enfermedad, una profesional del ámbito de los negocios utiliza su cuenta de Tik Tok para hablar sobre cómo es vivir en los zapatos de un paciente diagnosticado con trastorno bipolar.
La historia de Camelia Porrata se remonta al 2022, cuando con 29 años (la enfermedad suele diagnosticarse a partir de los 25 años, según el Instituto Nacional de Salud Mental), fue hospitalizada por diversos síntomas que parecían apuntar a un estado de manía, incluyendo psicosis, abuso de alcohol y comportamiento irritable.
Durante la fase de manía aparecen síntomas, además, de frenesí, euforia, nerviosismo y/o tensión exagerada, prácticas riesgosas, como el consumo de sustancias, y falta de sueño.
Los psiquiatras llegaron a pensar que Porrata estaba experimentando efectos adversos del uso del alcohol y el cannabis, hasta que ese mismo año apareció un episodio de depresión mayor. Estos cambios en el estado anímico de forma extrema son característicos del trastorno bipolar.
Una vez tuvo un diagnóstico certero, trastorno bipolar tipo 1, su vida dio un giro.
“En el 2023 yo todavía no aceptaba esta condición, tenía malos hábitos y no me tomaba los medicamentos. Yo no me encontraba bien, estaba teniendo una vida que no era yo”, narró Porrata en entrevista con Es Mental.
“La Camela que yo recordaba antes del 2021 no había estado hasta, puedo decir, estos meses atrás que he contado mi experiencia en Tik Tok. Esto me ha ayudado a sanar”, dijo.
Porrata, como muchas otras personas, estaba ajena a qué era el trastorno bipolar. Pensaba que se trataba de cambios -rápidos- en las emociones de una persona.
“Creía que el trastorno bipolar era como el clima, que cambia en un mismo día. Que de repente una persona estaba feliz y de la nada triste, sin saber que yo más adelante iba a tener este trastorno”, señaló la profesional.
Por tanto, reconocer su diagnóstico se convirtió en un reto, al igual que lo fue comenzar a cambiar su rutina habitual; el priorizar tomar sus medicamentos, asistir a psicoterapia y prestar atención a la calidad de su sueño.
Asimismo, dejar de un lado el consumo de alcohol, que según la mujer, desde el 2018 hacía parte de su vida.
La literatura confirma la comorbilidad entre el trastorno bipolar y el trastorno por consumo de alcohol, y precisa que la fusión entre ambas es peligrosa, ya que podría empeorar síntomas, incrementar las los cambios de humor, la depresión, violencia y las ideas suicidas.
“Fue muy fuerte aceptar este trastorno, pero estoy contenta de que ya lo acepto y estoy decidida a seguir con mis medicamentos y el psicólogo”, comentó.
Ahora, con las herramientas adecuadas, reconoce que su vida es otra y, entiende, que si desea una estabilidad prolongada, no puede descartar ninguna de estas.
Una de ellas es la farmacoterapia, que, de acuerdo con su experiencia, ha hecho una diferencia.
“Es esencial tomar los medicamentos para toda la vida. Siempre hay que tenerlos en cuenta, pues la medicina ayuda al desbalance químico en el cerebro”, dijo.
Por otro lado, la psicoterapia también ha sido clave en el manejo de la condición.
“Con la manía he tenido mucha irritabilidad y esto ha causado que me haya descargado contra bastantes personas. Hasta el día de hoy he sentido vergüenza y mi psicóloga me ayuda mucho para trabajar con eso y no bloquear mis emociones”, describió sobre los síntomas.
La actividad física es otra de sus prácticas manejando los síntomas, por lo que aconsejó a las personas a hacer ejercicios o salir a la naturaleza y caminar.
De igual forma, asiste a grupos de apoyo para pacientes y seres queridos.
Cuenta su experiencia con el trastorno bipolar a través de la pantalla
La plataforma de videos, Tik Tok, ha servido como espacio para que Porrata cuenta su experiencia y muestra la realidad de un paciente.
Allí ha hablado de su perspectiva manejando la enfermedad desde el ámbito profesional, las relaciones interpersonales y la importancia de la empatía ciudadana.
“Siento que estoy ayudando a las demás personas que son pacientes y también a los familiares que están confundidos y sufren, como lo hicieron mis papás y mi hermano”, reiteró.
“Estoy enfocada en servir de ejemplo de que se puede tener una estabilidad prolongada. Yo siento que sí se puede”, continuó.
Para concluir, recordó a los pacientes que la enfermedad no es una “desdicha” y mucho menos un motivo para creer que no se puede ser feliz.
“Somos creativos, empáticos y tenemos muchas cualidades lindas. No podemos olvidarlo”, puntualizó.
Mira aquí la entrevista




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