A veces en la vida se presentan múltiples situaciones que desatan un efecto dominó en que cada cosa se vuelve un estresor más y se llega al borde del abismo. Allí, al filo del precipicio, no se sabe de qué agarrarse para no dejarse ir y seguir luchando. Pero sí, es posible continuar hacia adelante. 

Gloriann Padilla Nieves es una joven de 34 años que sufre trastorno de personalidad fronterizo, es decir que “se va a los extremos, no existen puntos medios, o todo está perfecto o todo está mal”, según ella misma explica. 

El diagnóstico, que se le hizo a los 26 años, ha afectado su capacidad de relacionarse con las demás personas, le crea ansiedad y la impulsa a alejarse. El trastorno le ha trastocado su capacidad de desempeñarse en un entorno laboral, por lo que está incapacitada. Aun así, tiene aspiraciones de convertirse en trabajadora social, para lo que está cursando estudios, así como casarse con su novio, con quien lleva una relación de más de dos años. 

Su vida no ha sido fácil. Perdió un hermano de un infarto y otro se quitó la vida. Tiene una hermana que muestra indiferencia y poco interés en conocer y entender la condición que le afecta a Gloriann. 

Con el escenario que describes, ¿cómo te mantienes en control?

“Estoy bien porque me mantengo con mis medicamentos. El cannabis medicinal me ha ayudado muchísimo para controlar la ansiedad y mi psicóloga me ha dado ejercicios de respiración. En estos momentos estoy bregando muy bien con mis estudios. Sigo sintiendo el rechazo de mi única hermana, pero mi mamá y mi novio me apoyan, porque han ido a citas con mis doctores y entienden lo que tengo”, detalló en entrevista. 

Gloriann asiste a psicoterapia cada 15 días. Su condición la ha llevado a interrumpir sus estudios en ocasiones, pero ha perseverado en su meta de continuar.  

“A veces es difícil, pero se puede seguir adelante. Uno debe buscar ayuda profesional y, en el caso de enfrentar pérdidas, asistirse de un tanatólogo. Eso me ayudó muchísimo”, dijo.

La historia de Ketty Pino guarda similitud con la de Gloriann. A los dos meses de convertirse en mamá por segunda vez, su hermano de 20 años se quitó la vida.

Fue un domingo de abril en el año 2016. 

“Sin ningún tipo de síntoma o alerta roja, mi mamá me llamó para decirme que mi hermano había muerto. Yo le llevaba 10 años, los gustos no eran los mismos míos, pero justo en ese momento yo estaba hablando con mi esposo de que a lo mejor cuando él fuese más adulto nos acercaríamos más”, narró Ketty, quien tiene una trayectoria profesional en mercadeo. 

La muerte de su hermano desató una cadena de eventos y circunstancias que le hicieron sentir que el mundo se le venía encima. Su mamá, quien cuidaba a su primera hija, no estaba en condiciones de hacerse cargo. Lo mismo le pasaba a con su tía. Dijo que se vio sola con una niña, un bebé de dos meses y un esposo que no podía asistirle de día. Eso la empujó a querer saltar el proceso de duelo. 

Poco a poco, con la ayuda de su esposo y sus suegros fue mejorando. 

“Empecé a recuperarme cuando acepté que no podía apresurar el proceso del duelo, que tenía que vivir las etapas del duelo, cuando dejé la resistencia. Y, a nivel de la maternidad, a aceptar”, dijo Ketty, quien asiste a terapias una vez al mes.  

“Por la vida de madre dejé el trabajo. Las culturas laborales no apoyan a la mamá. Básicamente fomentaban el que un empleado fuese workaholic, lo aplaudían, esperaban que el empleado se quedara más de lo que es la jornada regular laboral. Básicamente eso y trabajo fines de semana. Uno como mamá no tiene los apoyos”, dijo. 

Ketty tiene a su nene en pre-pre y a la nena en kínder. Actualmente busca trabajo en mercadeo, pero cuando los requerimientos incluyen viajar, lo descarta. 

“En las situaciones difíciles uno tiene que aprender a tomar las cosas día a día. No apresurarse más en los procesos de duelo o en las etapas. Hay que vivirlas plenamente para seguir adelante, buscar ayuda, alguien ajeno que vea tu problema. Y es importante recordar que buscar ayuda, definitivamente, no te hace débil, sino una persona inteligente”, dijo la amante de la medicina homeopática y los aceites esenciales.  

Alerta:  Aprende a identificar las señales rojas 

Cuando la bola de nieve va haciéndose más grande y los seres humanos se van saturando de estrés y tensión por múltiples complicaciones, es importante identificar las señales de que algo está mal y que es hora de buscar ayuda. Así lo explicó, Kevia Calderón Jorge, psicóloga clínica. 

Dichas señales son: dificultad para dormir, cansancio, irritabilidad, aumento en llanto y desórdenes de alimentación. 

“El estrés es una respuesta normal a las cosas que nos sacan de la rutina, como el tapón. Pero, hay eventos que desatan mayor tensión, como la pérdida de un ser querido, la  llegada de un bebé, el cuidado de un enfermo, además del cumplimiento con otras responsabilidades. Muchas veces las personas se desgastan física y emocionalmente”, dijo la experta. 

Es en esa ocasión que se deben identificar las redes de apoyo, para saber con quién se cuenta, por ejemplo, para cosas sencillas como hacer la compra. Aislarse y encapsularse es muy dañino. 

Cuando se enfrentan diversos desafíos, las personas deben buscar hacer actividad física, alimentarse bien, coger aire, compartir con los demás y descansar.    

A continuación varios consejos prácticos cuando enfrente mucho estrés:

  • Identifique una red de apoyo. 
  • Adquiera libros de autoayuda. 
  • Investigue sobre aplicaciones móviles que promuevan la relajación, por ejemplo, Calm. 
  • Explore los audio libros. 
  • Haga estiramientos. 
  • Salga al jardín. 
  • Llame a un psicoterapeuta. La psicoterapia le ayudará a desahogarse e ir manejando mejor su situación.