Los obstáculos que enfrenta la población de diversidad funcional para ingresar al mundo laboral son complejos, que van desde el estigma hacia estas personas hasta el desconocimiento por parte de patronos, según expertas entrevistadas por Es Mental.
Laura Quiñones, madre de dos adultos jóvenes con trastorno del espectro autista (TEA) y voluntaria en la Alianza de Autismo de Puerto Rico, contó cómo sus hijos han vivido esta situación en carne propia.
Manuel, de 26 años, y Daniel, de 23 años de edad, comenzaron a trabajar una transición del área escolar al empleo a través de la Administración de Rehabilitación Vocacional.
“El proceso ha sido un tanto fragmentado, además de que para ese momento ocurre el huracán María, después tuvimos terremotos, después pandemia y hemos tenido de todo”, narró Quiñones.
Además, sostuvo que estos años, para ellos como familia, no han tenido una continuidad de servicios, tanto que un momento dado el caso de los jóvenes se cerró, por tanto, hicieron las gestiones para retomar el proceso.
Quiñones explicó que luego de reabrir sus casos, el primero en ser evaluado fue su hijo menor, Daniel. Este es un joven con TEA nivel 1, lo que, según ella, quiere decir que puede trabajar, ser bastante funcional, pero con apoyo.
“Cada nivel lo que te dice es cuánto nivel de apoyo ellos necesitan”, explicó.
En el caso de su hijo mayor, quien tiene TEA en nivel 2, tuvieron la experiencia con la Administración de Rehabilitación Vocacional, donde lo evaluaron, y en el proceso estaban supuestos a recibirles en alguna corporación. Allí le brindaron talleres sobre la vestimenta para una entrevista de trabajo, cómo pasar una entrevista de trabajo y cómo preparar resumé, entre otros.
Según sus evaluaciones, el joven estaba listo para el empleo, pasando a la experiencia. Sin embargo, de acuerdo con su madre, el joven dio indicios de que no estaba lo suficientemente listo.
“Yo puedo entender como mamá y cuidadora que las leyes y los reglamentos de las diferentes agencias tienen unas fechas límites, dan unos periodos de tiempo, pero esos periodos de tiempo no necesariamente funcionan para las personas con autismo”, sostuvo.
Según Quiñones, algunas agencias solo ofrecen seis semanas para que una persona esté con ellos constantemente, y sostuvo que esas 6 semanas para su hijo no fueron suficientes. “Así que tuvimos que sacarlo del proyecto, volver a evaluarlo y, entonces, darle un poco más de terapia psicológica para que él pudiera manejar los cambios que estaba teniendo”, dijo.
En el caso de su hijo Manuel, quien necesita supervisión continua, las evaluaciones indicaron que sí está listo para el empleo. No obstante, como madre ha visto desde diciembre de 2023 ha perdido alguna de las destrezas que ya tenía.
Los obstáculos comunes que enfrentan para conseguir empleo
La licenciada Karla Ramos Maysonet, psicóloga laboral del Departamento del Trabajo y Recursos Humanos, explicó que a nivel social existen estigmas y prejuicios que se asocian de manera negativa a la población de personas con diversidad funcional.
Esto, según explicó, se ve reflejado en el mercado laboral, ya que, desde el punto de vista del patrono, existe un poco de miedo o desconocimiento al considerar cómo podría desempeñar una persona con diversidad funcional en el espacio de trabajo y lo que esto puede implicar para ellos.
La psicóloga mencionó que, de ser una persona que nunca ha tenido una oportunidad de empleo, se deben fortalecer ciertas destrezas, desde cómo la persona se ayuda y asiste en el proceso de búsqueda de empleo, a cómo la persona se adiestra o desarrolla destrezas y técnicas de acuerdo a lo que es el trabajo.
En base a su experiencia, Adriana Márquez, consejera en rehabilitación en la organización Movimiento para el Alcance de Vida Independiente (MAVI), sostuvo que entre los obstáculos más comunes que ha visto figura la desinformación que existe respecto a las capacidades que puedan tener estas personas.
“También podría pensar que desde pequeños este sello está con ellos y tal vez no reciben las herramientas necesarias en su transcurso de desarrollo en las escuelas o en casa”, agregó.
Quiñones, como madre voluntaria en la Alianza de Autismo, contó a Es Mental que se han dado con el obstáculo de que no contaban con patronos que quisieran asumir el riesgo de atender y retener en el empleo a estos jóvenes.
“Tenemos patronos que nos dicen que no tienen la capacidad para supervisar a nuestros jóvenes, incluso que ellos tienen miedo a que nosotros los podamos demandar porque uno de los muchachos tenga algún tipo de problema”, sostuvo.
Agregó que otro de los obstáculos es que los mismos empleados de las empresas no quieren tener un compañero de trabajo con autismo porque se sienten incómodos o por causa del desconocimiento de la condición.
Diversidad sin barreras en el empleo
Con estos obstáculos identificados, la psicóloga laboral explicó que en el Departamento del Trabajo crearon hace más de un año el programa Talento Infinito, con el objetivo de aumentar la población con diversidad funcional que se integre al mundo laboral.
Como parte del programa, se realiza una radiografía de necesidades junto con un consejero ocupacional para así identificar las fortalezas, área de interés, perfil profesional y hacia dónde se quiere dirigir.
Luego, desarrollan un plan, que incluye hacer un resumé, búsqueda de empleo, manejo de entrevistas de empleo y otros temas asociados con destrezas blandas.
En cuanto a los patronos interesados en participar del programa, indicó que deben pasar por un proceso de talleres donde se les educa sobre los temas mencionados anteriormente.
“Al patrono se le orienta sobre lo que es la parte de acomodo razonable, que es un elemento importante cuando contratamos a una persona con diversidad funcional, sobre cuáles son todos los aspectos legales que dice la ley para la parte de contratación y retención de empleados, y una vez el patrono pasa por estos talleres, se certifica como una empresa inclusiva”, explicó.
El programa cuenta con proveedores de servicio, que generalmente se trata de organizaciones sin fines de lucro que apoyan la gestión de empleabilidad de personas con diversidad funcional o que atiende a esta población.
Ramos agregó que el programa se ha expandido para crear una línea de servicios integrados, ya que recientemente crearon el programa de shadowing y experiencias de práctica.
El mismo consiste de una persona que esté en su programa puede tener una experiencia práctica de trabajo por un periodo de dos semanas, brindando así una base a aquellos participantes que no contaban con algún tipo de experiencia de valor.
La licenciada Ramos reconoció que a nivel de estudios y psicología, el trabajo proporciona a los individuos un sentido de valor, pertenencia y propósito, tanto en su vida general como con la sociedad. Además de que provee el sustento económico.
“Las personas con diversidad funcional, lamentablemente e históricamente, sabemos que enfrentan una barrera adicional en la búsqueda y en la obtención de empleo por su diversidad, sea cual sea”, expresó.
Márquez, por su parte, dijo que MAVI trabaja con un programa de empleo sostenido y atienden casos únicamente referidos por Rehabilitación Vocacional. Una vez referidos, la organización les brinda apoyo a los participantes en su proceso de empleo.
Esto desde la preparación para entrevista, preparación del resumé, vestimenta adecuada de empleo y le asisten al momento de llenar solicitudes de empleo.
Una vez alcanzada la colocación en el empleo, también brindan apoyo en adiestramiento. Es decir, la persona una vez contratado estará acompañada en cada momento por un adiestrador de empleo, hasta que se aseguren de que el participante está en un lugar seguro y de que podrá hacer las tareas de manera independiente, cumpliendo con las expectativas del patrono.
Al validar que la persona esté trabajando de forma independiente, poco a poco retiran al adiestrador hasta que la persona se quede en el escenario de trabajo de forma independiente.
La consejera confirmó que los adiestramientos no se enfocan solo en el participante, sino que durante el proceso también orientan a los patronos.
Janice Huertas, coordinadora de servicios del programa de Vida Independiente en MAVI, aseguró que las personas con diversidad funcional son muy agradecidos cuando se les brinda la oportunidad de trabajar.
A esto, Márquez agregó que se trata de personas que toda su vida se han encontrado con puertas cerradas, que cuando al fin tienen una oportunidad, por lo general, los son muy responsables con su trabajo.
Aunque sí existen obstáculos y queda mucho por hacer, Quiñones reconoce que los pocos jóvenes que han logrado acomodar en espacios laborales han recibido una excelente retroalimentación por parte de sus supervisores.
“Después que ellos le cogen el piso y le cogen la rutina son de los mejores trabajadores que tienen por que son bien enfocados hacia el detalle”, sostuvo Quiñones.
Como organización y para el beneficio de estos jóvenes se han enfocado en mejorar sus destrezas de comunicación, así como trabajar en su autoestima.
“Vamos a darles la oportunidad para que veamos lo grandioso que ellos pueden hacer. Y esa oportunidad que un patrono o que una persona brinde, va a dar unos frutos y satisfacciones enormes”.
Por tanto, recomienda tener más conocimiento, apertura y empatía sobre el tema, para así romper con los miedos y barreras que como sociedad existen sobre las personas con diversidad funcional.
Ramos exhortó a los patronos a unirse al programa Talento Infinito para que se eduquen sobre la comunidad con diversidad funcional y cómo pueden fomentar espacios de trabajo inclusivos para ellos.
“A medida que podamos despertar a que más patronos se unan, pues más personas con diversidad funcional vamos a tener trabajando”, puntualizó.



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