Alexis Hernández Vélez es un conquistador de retos.

Desde que en enero del año pasado sufrió quemaduras en el 71% de su cuerpo tras un accidente que tuvo en México, sus días transcurren entre esfuerzos físicos y mentales, a la caza de pequeñas victorias que, al considerar el esfuerzo enorme que le cuestan, son hazañas para celebrar en grande. Entre ellas, caminar asistido de una prótesis, hacerse un desayuno sencillo o la más reciente: amarrase los zapatos. 

A sus desafíos diarios se añadió a partir de marzo de este año todo lo que implica la pandemia de COVID 19 para un paciente como él, con la salud comprometida debido a los problemas respiratorios que desarrolló luego de la explosión de un calentador de agua en el apartamento que recién estrenaba en Guadalajara, donde estudiaría medicina.

El joven de 24 años tuvo pulmonía doble y necesitó la asistencia de un respirador durante meses. Lo que ha tenido que pasar desde entonces, soportando un dolor físico inmenso que por momentos le hizo cuestionarse “por qué a mí”, ha sido clave para enfrentar este momento con madurez. Reconoce que, aún con el cuidado que tiene, el virus le puede tocar, y eso hay que evitarlo. 

“Este año ha sido un reto. En sí, es un reto la pandemia. Un reto mental muy grande. No tengo contacto con nadie. Solo voy a las terapias. Las veces que he salido han sido contadas”, dijo en entrevista telefónica desde su casa en Camuy, donde reside junto a su mamá, su papá y su hermano, ese círculo íntimo que ha sido clave en su proceso de recuperación. 

La pandemia también atrasó algunos procedimientos que Alexis tenía pendientes, incluyendo la corrección de un dedo dislocado en su mano derecha y otra operación en su mano izquierda para que pueda mejorar la movilidad. Además, la emergencia de salud pública  impactó sus planes de cara al futuro. Él esperaba encontrar alternativas para comenzar a estudiar medicina en algún momento de 2021, algo que no será posible mientras el coronavirus continúe siendo una amenaza. 

A pesar de todo esto, Alexis está contento. Recién terminó la semana de descanso que le ordenó el cirujano plástico, doctor Eric Adler, luego de practicarle el primero de varios transplantes de pelo de la cabeza a la cara, con el fin de rehacer sus cejas. 

“Me están reconstruyendo el marco de la cara”, explicó satisfecho con el resultado.

A las razones para estar feliz se suman que logró más confianza para guiar, cada día mejora su destreza para jugar videojuegos y conquistó el que hasta la fecha identifica como su logro más significativo: poder bañarse sin ayuda. Poco a poco está más cerca su meta de llegar a ser lo más independiente que pueda y esa es su motivación más grande.

“Estoy súper contento. Cuando miro para atrás y veo todo lo que he hecho, que antes no podía hacer, me lleno de alegría”, sostuvo. 

Ese estado de felicidad tiene “sus altas y sus bajas”. Detrás de las marcas en la piel hay heridas emocionales que nadie ve pero Alexis tiene que ir curando poco a poco, buscando bien adentro de sí mismo fortaleza para sanar los traumas que dejó la experiencia. 

“Todo el mundo piensa que quemarse es algo superficial, pero compromete el músculo, los nervios, por eso es tanto el dolor. También está el aspecto emocional y el tiempo que toma en curar”, dijo.

La situación de Alexis fue tan delicada que en el hospital tenía que ser colocado en una máquina que lo trasladaba a una especie de bandeja donde las enfermeras tenían que despegar las vendas de su carne herida antes de que pudiera tener contacto con el agua y el jabón. Una vez terminaba el baño, casi todo su cuerpo volvía a ser cubierto por vendajes. Todo el proceso duraba entre cinco a seis horas. Era, según lo recuerda, horrible.

“Esos fueron los momentos más dolorosos de mi vida. Me hacía todo tipo de preguntas: por qué a mí, no me merezco esto, no es justo. Siempre he sido, me he considerado, una persona buena. No le he hecho daño a nadie. Que me pasara esto fue bien chocante”, relató quien creció practicando el voluntariado haciendo misiones y participando de eventos de la iglesia. 

Pero esa misma formación, que tuvo a la educación católica como pilar, entiende le ayudó y le ayuda a progresar. Pudo por fin volver a tocar su propia piel bajo la ducha. A no sentirse acosado por los recuerdos que le provocaban un llanto profundo, paralizante. Una fuerza que le impedía  hacer algo tan cotidiano como darse una ducha. 

“Al principio no podía ni pasarme la mano por la cara o la cabeza. Ir al baño era como una tortura. Recordaba los peores momentos y lloraba, hasta que un día en una reunión con doctores me di cuenta de que ya era hora de dar el paso y lo logré”, contó. 

El buen humor también ha sido importante para Alexis. Enfrentar la adversidad buscando sacarle algo cómico ya era parte de su personalidad y es una virtud que ha procurado potenciar, no solamente para salir adelante, sino porque siente la responsabilidad de inspirar a otros, en especial a los jóvenes cuando enfrentan situaciones difíciles. 

Quiere contarle al mundo algo que descubrió: sus ganas enormes de sobrepasar la prueba que enfrenta.

Alexis Hernández progresa en su lucha por la rehabilitación. (Suministrada)

“Yo no sabía que quería tanto vivir y que tenía tantos sueños, tantos deseos, hasta que pasó esto. La vida se te va y te das cuenta del deseo tan grande de vida”, sostuvo. 

Para llegar a sus pares, el joven comenzó a compartir su travesía en una cuenta en Twitter. 

Aunque la enorme mayoría de las personas de todas las edades expresan admiración hacia Alexis y quieren ofrecerle apoyo, uno que otro se ha burlado de su situación. Él ha respondido solicitándole a sus seguidores que reporten cualquier comentario ofensivo. Reveló que sufre depresión y PTSD, Síndrome de estrés post traumático, por sus siglas en inglés’.

“Siempre hay uno que otro comentario ofensivo o negativo y a veces, por más que haya diez mil buenos, uno malo es el que te choca. Me dolió mucho cuando hablé de lo que pasaba con las aseguradoras, los comentarios horribles, que si por qué me fui a México, que por qué no leí el contrato. Me decían bruto. Ese momento para mí fue horrible. Yo no sabía que la gente podía ser tan cruel”, relató. 

Pasó muchas noches sin dormir, tratando de alivarse. Para salir de ese estado se retiró de las redes sociales un tiempo. A partir de entonces, tiene mucho cuidado en dónde pone su atención. Sigue desarrollando su fuerza para mantenerse animado, progresando.

Su esfuerzo, además de sanar, está enfocado en compartir con otros todo el aprendizaje que logra mientras batalla para seguir recuperándose. 

Alexis Hernández celebra un año de pequeñas victorias y espera por poder reintegrarse a sus estudios de medicina. (Suministrada)

“No te tiene que pasar nada así tan grave como a mí, nada fuera de lo normal. Yo pienso que deberíamos transformar los momentos y como dicen por ahí, virar la tortilla. Un momento difícil convertirlo en una oportunidad que a fin de cuentas te va a hacer más fuerte. En mi caso, qué opción tenía, me rendía o seguía luchando. En la vida tienes dos opciones, rendirte o seguir”, concluyó.