La dificultad para respirar por causa de la ansiedad es tan solo una de las diferentes respuestas fisiológicas que una persona puede experimentar. A esto se le conoce como disnea, y especialistas coinciden en que un manejo adecuado de los trastornos de ansiedad podrían mitigarla. 

La disnea se presenta como una dificultad respiratoria que puede relacionarse a condiciones físicas como el asma, insuficiencia cardíaca y otras afecciones cardiovasculares y/o pulmonares. Pero, también puede deberse a situaciones emocionales, como la ansiedad, de acuerdo con la doctora Manuela González Dávila, psicóloga clínica especializada en ansiedad.

Las personas que experimentan trastornos de ansiedad viven con una preocupación de manera intensa y excesiva, que les provoca, en ocasiones, síntomas conductuales y cognitivos, incluyendo la disnea, según, la Organización Mundial de la Salud (OMS).

En el 2019, al menos 300 millones de personas experimentaron trastornos de ansiedad.

La disnea provoca una sensación parecida a la de correr o brincar por mucho tiempo. Es decir, esa falta de aire y de agitación, explicó la psicóloga Paola Cintrón Rosa.

Como trae consigo un aumento en la frecuencia cardíaca, la presión arterial y la respiración (en especial durante un ataque de pánico), muchas personas pueden llegar a las salas de emergencia pensando en que están teniendo un ataque del corazón u otra condición cardiovascular, dijo en detalle Cintrón Rosa.

“Cuando la disnea se produce, puede llegar a ser muy desagradable e incluso aterradora si no se sabe a qué se debe. Si trabajamos los síntomas de ansiedad de una manera adecuada podemos reducirlos”, señaló Cintrón Rosa.

“Es ahí cuando evaluamos la disnea a nivel emocional y la podemos definir como la percepción subjetiva de ahogo, de falta de aire o de dificultad para respirar. Puede ser catalogada como uno de los síntomas más comunes del pánico”, continuó. 

Por su parte, la doctora González Dávila explicó que en tiempos en los que hay muchos estresores y preocupaciones, el cuerpo reacciona como si se tratara de una amenaza constante, traduciéndose a síntomas físicos de la ansiedad.

“La disnea, cuando mayormente se presenta es por síntomas de ansiedad o ataques de pánico. La evidencia científica nos dice que no es posible morir por un ataque de pánico, sin embargo, una característica del pánico es, precisamente, que la persona piensa que va a morir”, describió González Dávila.

Para describir cómo se presenta la disnea, dijo que un individuo empieza a sentir que le falta el aire, con esto llega además, pensamientos de que va a morir y, por tanto, comienza la agitación. 

Recordó que no existe una solución rápida para manejar la ansiedad, más bien, es un proceso de psicoeducación que toda persona debe trabajar con un profesional de la salud mental.

“Tenemos que empezar a hablar de esto (de la salud mental) sin miedo, sin tabú, incluyendo a los profesionales de la salud mental. Hablar abiertamente ayuda a que otras personas puedan entender los diagnósticos”, comentó la psicóloga clínica.

Existen diversos tipos de trastornos de ansiedad, entre estos el trastorno de ansiedad generalizada, trastorno de ansiedad social, trastorno de ansiedad inducido por sus sustancias, agorafobia, fobias, ataques de pánico, y/o el mutismo selectivo. 

La evidencia científica apunta a que tanto factores genéticos, como ambientales, contribuyen al riesgo de desarrollar un trastorno de ansiedad.

“Debemos ver la ansiedad como un grito de nuestro cuerpo y nuestro sistema nervioso para que busquemos ayuda. No ayuda porque nos estemos muriendo, más bien, porque necesitamos hacer ajustes a nuestra vida”, puntualizó González Dávila.

Sobre estos ajustes, mencionó, por ejemplo, detenerse y conectar con las necesidades. Lo que también es llamado como “tomar una pausa”. 

Promover la terapia, una alimentación balanceada y actividad física. 

También algunas prácticas como el yoga, la cual se ha identificado como aliada para el bienestar físico y emocional y a la cual se le atribuyen efectos positivos en la disminución en los niveles de estrés y los dolores. 

En el 2020 un estudio realizado por el Departamento de Psiquiatría del centro médico de NYU Langone encontró que las posturas, técnicas de respiración y meditación del yoga promovieron una mejora en los síntomas de ansiedad generalizada de un 71 por ciento de una muestra de 226 participantes.

“Después de tres meses se descubrió que el yoga era significativamente eficaz para la ansiedad”, se describe en la investigación.

Recomendación para mitigar la disnea

Cintrón Rosa compartió con Es Mental un ejercicio de respiración para abordar la disnea.

  1. Tomar aire por la nariz, lenta y profundamente, mientras se cuenta hasta tres, llenando con aire los pulmones. 
  2. Retener el aire durante 3 segundos.
  3. Soltar el aire por la boca lentamente, contando de nuevo hasta tres. 
  4. Repetir el proceso dos o tres veces.