Si bien es cierto que las personas mayores que viven en familias multigeneracionales en Puerto Rico se encuentran en descenso, estas todavía son una tercera parte de los núcleos en la Isla y son una alternativa tanto para que los hijos estén cerca de sus padres cuando necesiten de su cuidado como para fortalecer sus lazos afectivos.

El 35.3% de las personas de 60 años en Puerto Rico vivían en una familia multigeneracional en 2010, así como un 42.8% de las personas de 80 años o más, según el Households and Living Arrangements of Older Persons de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

 

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La ONU define como familias intergeneracionales a dos miembros o más con un lazo familiar de generaciones distintas o de más de 20 años que viven bajo un mismo techo.

Estas familias tienden a ser más frecuentes en las personas de 80 años o más pues, por lo general, es cuando los adultos mayores necesitan ayuda para cumplir sus tareas diarias, expresó el catedrático asociado del Departamento de Desarrollo Humano del Recinto de Ciencias Médicas de la Universidad de Puerto Rico (UPR), Edgardo Ruiz Cora.

Quienes tienden a inclinarse por esta alternativa son los que no pueden costear un cuidador, mencionó.

“La realidad es que es bien difícil para muchas familias por razones principalmente económicas costear un hogar (de cuido)”, ejemplificó el gerontólogo social en entrevista con Es Mental. “Así que el hogar multigeneracional es una manera de lidiar con esa situación”, indicó.

El Centro de Estudios Pew (PEW Research Center, en inglés) definió a estos cuidadores como la generación sándwich. Quienes no tan solo tienen padres los cuales cuidan, sino hijos en la adolescencia tardía y en la adolescencia temprana para los cuales son el principal apoyo tanto emocional como económico.

En una encuesta que llevó a cabo el Centro en 2013 encontró que el 47% de los hombres y de las mujeres que tenían de 40 a 65 años estaban en esta situación. 

A su vez, ell 48% de este grupo dijo que había ayudado económicamente, de alguna manera, a sus hijos y a sus hijas durante el año anterior. Mientras, el 27% expresó ser su principal fuente de apoyo financiero. El 21% también reconoció ayudar, de un modo u otro, a sus progenitores.

Las familias multigeneracionales, explicó la psicóloga geriátrica, Rosalyn I. Ortiz Roselló, tienden a ayudar a las personas mayores a fortalecer sus lazos afectivos.

Para que esto ocurra la convivencia multigeneracional tiene que ser consentida,, a menos que la persona no pueda consentir por razones médicas, detalló

Si es consentida tienen que delimitarse tanto los espacios comunes como los espacios privados de cada cual, acotó la psicóloga geriátrica. Debe discutirse cómo se distribuirán los gastos y cómo será la transición de la independencia a la dependencia, en caso de la convivencia surgir para cuidar de la otra persona.

Usualmente, cuando no se discuten estos pormenores puede surgir estrés y ansiedad, sumó. Igualmente ocurre en las familias con una relación deteriorada desde antes de la convivencia.

“Esto puede ser una relación recíproca”, reflexionó. “Son los pequeños detalles los que hacen de esta relación (multigeneracional) una sorpresa de emociones y una estimulación para todo circuito emocional que es importante para una buena salud psicológica”.

Se reconfiguran las familias

El 48.7% de las personas de 60 años o más en Puerto Rico vivían en una familia multigeneracional en 1970 mientras que en 1980 bajó a un 44.4%, de acuerdo con la ONU. En 1990 cayó de nuevo a 36.6%. Pese a que incrementó a un 39.6% en 2000 nuevamente se redujo a un 35.3% en 2010. En las personas de 80 años o más el 55.9% vivía en una familia multigeneracional en la década del 70. Este porcentaje alcanzó el 55.0% en la década del 80, 38.8% en la del 90 y el 45.2% a principios del 2000 hasta descender a 42.8% en 2010.

La ex catedrática del Programa Graduado de Demografía del Recinto de Ciencias Médicas de la UPR, Judith Rodríguez Figueroa, explicó que cada vez las familias multigeneracionales son menos por la reducción en las familias por la migración, la baja natalidad, el envejecimiento poblacional y la reconfiguración familiar.

Entre lo que ha influido en la reconfiguración familiar en Puerto Rico ha sido la penetración del modelo familiar estadounidense en el que éstas tienden a ser más pequeñas, aclaró.

“En un pasado nosotros teníamos lo que se conocía como la familia extendida”, recordó la demógrafa. “Es decir, que ha habido un cambio en cuanto a los arreglos de vivienda”.

En esta reconfiguración ha influido la merma en uniones legales, el incremento en hogares compuestos por personas que no son familiares y los liderados por un jefe o por una jefa de familia.

Incentiva los hogares multigeneracionales

 La procuradora de las Personas de Edad Avanzada, Carmen Delia Sánchez Salgado, mencionó que en Puerto Rico nunca se han gestado hogares de cuidado multigeneracionales.

Los “hogares multigeneracionales” a diferencia de las familias son instituciones en las que viven o cuidan tanto de niños como de personas mayores al mismo tiempo, explicó. Lo que los torna particulares es que ambos grupos interactúan en espacios en común.

Lo más parecido a hogares multigeneracionales en Puerto Rico son los centros de cuido de personas mayores y de niños que se encuentran ubicados en un mismo edificio.

Quienes los auspician “son compañías privadas para favorecer que sus empleados no se ausenten porque, si tengo el cuido cerca de mi casa y trabajo a dos horas, a los empleadores les conviene tener el centro de cuido en las mismas facilidades, porque si el empleado tiene que ausentarse, se ausentará durante 10 minutos”, ejemplificó.

La geriatra y trabajadora social puntualizó que se tiene que incentivar su establecimiento en la Isla.