La senescencia celular es un proceso de envejecimiento de las células, en el que estas dejan de dividirse, mas no mueren. Esto ha sido comparado con lo que ocurre con la figura de los zombies en la cultura popular. Sin embargo, a raíz de este proceso existen repercusiones directas sobre el bienestar de las personas, explicó el doctor José Rodríguez Gómez, gerontólogo e investigador.

Estas células senescentes, que permanecen activas, se acumulan en los tejidos y pueden liberar sustancias dañinas que pueden causar distintas enfermedades. El proceso conocido como apoptosis, la muerte programada que tiene el reloj biológico de toda célula, es parte de su desarrollo, el morir es parte del proceso de vida”, señaló. 

En la enfermedad de Alzheimer, por ejemplo, hay diferentes factores que dan paso al daño oxidativo celular e influyen en estas células senescentes, mencionó Rodríguez Gómez. 

“Aunque no conocemos actualmente cuál es la etiología o causa primaria del alzhéimer (para que surja la enfermedad) sí sabemos que hay evidencia sugestiva de determinados factores que influyen en el daño celular. Si reconocemos estos factores de riesgo, por ejemplo, obesidad, diabetes, falta de ejercicio, podemos comenzar a controlarlos disminuyendo en algún grado así la aparición vertiginosa de otras condiciones, entre ellas, alzhéimer”, sostuvo. 

Sobre este tema, el doctor Ayoze González Hernández, neurólogo español y reconocido además por sus aportes sobre el tema de las demencias, afirmó que un estudio reciente de investigadores del CIBERFES y de la Universidad de Valencia (España) demostró cómo en modelos de ratones con enfermedad de Alzheimer se produce un aumento de las células senescentes, “lo que podría explicar parte de los mecanismos que tienen lugar en esta y otras enfermedades neurodegenerativas”, expuso.

“Tanto el daño celular inicial como la respuesta senescente, liberan una serie de factores inflamatorios que provocan una respuesta patológica en algunos tejidos, como por ejemplo el cerebro. Así, algún proceso que generase daño cerebral, aumentaría los mecanismos de senescencia como respuesta, lo que podría llevar a un proceso de daño crónico”, destacó González Hernández.

Aclaró que el proceso de senescencia no confirma nada relacionado a la mitología de los zombies, pero que el término se ha utilizado porque las células no mueren cuando deberían, aunque no funcionan adecuadamente.

“En ese sentido se asemejan a lo que conocemos vulgarmente como un zombie; un no muerto, que no funciona como un ser humano normal”, subrayó. 

Por su parte, Rodríguez Gómez sostuvo que es una forma de llamar la atención al tema, ya que “un zombie es una entidad que la mitología popular le adjudica un estado intermedio entre la vida y la muerte”, pero que las células senescentes “están muy vivas”.

Su situación es la reproducción celular y cómo afectan otras células. Al igual que un oso, que está muy vivo cuando está en proceso de hibernación”, contó. 

Los doctores coincidieron en que las células senescentes requieren todavía mucha investigación para poder a ciencia cierta reconocer cómo podrían o no tener protagonismo en el tratamiento de patologías

“Al presente la multiplicidad de investigaciones a nivel mundial centra sus esfuerzos en varias áreas de prioridad, entre ellas medicamentos que ayuden en la disminución o hasta eliminación de proteínas que afectan la transmisión nerviosa. En esta dirección también se está considerando cómo las células senescentes pudiesen ser manipuladas para poder controlar su influencia en procesos inflamatorios corporales que influyen en el desarrollo, por ejemplo de cáncer, tumores, hígado graso, diabetes; obesidad, fibrosis pulmonar, entre otras”, explicó. 

Apuntó que en el futuro de la medicina se vislumbra la posibilidad de manejar la forma en cómo estas células se comunican e influyen en otras células y tejidos. 

A tales efectos hay lo que se conoce en etapa experimental como medicamentos senolíticos, medicamentos que combaten las células senescentes”, concluyó.

Finalmente, el neurólogo español explicó que por las células senescentes funcionar de forma anómala y liberar sustancias tóxicas para las células sanas, se ha teorizado que si se consigue destruir estas células -sin destruir las neuronas normales- se podría tratar la enfermedad de Alzheimer, por lo que, precisamente, se está trabajando con ensayos clínicos. 

“La investigación clínica en esta área todavía está en fases iniciales. En el largo camino de la investigación de los tratamientos de las enfermedades neurodegenerativas hemos vivido diferentes esperanzas que, por un motivo o por otro, no han terminado de cumplir con las expectativas. Esto nos hace ser cuidadosos en cuanto a los mensajes a futuro. Lo que sí está claro es que estamos cada día más cerca de encontrar una cura para estos procesos”, puntualizó.