Nota de la editora: Esta historia podría contener spoilers y anticipar detalles del filme.
A casi un mes de su estreno, la secuela, Inside Out 2, nos recuerda que las emociones son parte de nuestra experiencia humana y que comprenderlas es fundamental para nuestro bienestar y ha cautivado a todas las audiencias.
En conversación con especialistas de salud mental, estos compartieron la importancia de que este tipo de filmes se vean a través de la pantalla grande de una forma clara, simple y asertiva.
Dirigida por Kelsey Mann, Inside Out 2 sigue la vida de Riley, que ha entrado a la pubertad con nuevas emociones, como lo son la ansiedad, la envidia y la vergüenza, las mismas que se unen a los personajes y emociones de la primera entrega. Al momento Inside Out 2 es la película más taquillera del 2024.
El doctor Orlando De Jesús, psicólogo clínico, conversó con Es Mental sobre la importancia de este tipo de películas como esfuerzos por educar sobre salud mental, la cual particularmente se centra en el personaje principal, la jovencita Riley, quien está comenzando a experimentar lo que es la etapa de la adolescencia temprana.
El psicólogo clínico explicó que en esta etapa comienzan los cambios de conducta, fisiológicos y cambios de humor. En torno a los cambios en el aspecto de la salud mental, la secuela demuestra conductas impulsivas por parte de Riley, las cuales comúnmente se destacan en la etapa de la adolescencia.
“A lo largo de la película, el personaje lleva a cabo varias conductas impulsivas en base a sus emociones, lo que estaba sintiendo”, explicó.
Y es justo la ansiedad quien toma el mando en su centro de control, haciéndole tomar decisiones impulsivas, mientras reprime sus otras emociones. Y es que, según el especialista, y como se demuestra en la película, la ansiedad en ocasiones tiende a dominarnos de alguna manera.
“Es una emoción bien fuerte, es bien intensa, sin embargo, como cualquier otra emoción, es importantísima”, siendo esto una enseñanza que el filme muestra de principio a fin.
Nuevos retos, amistades y un ambiente diferente son los cambios a los que se enfrenta el personaje principal, desencadenando así un sinnúmero de acciones (comunes en la etapa de la adolescencia), que al final del día le ayudarán a continuar formando su sentido de conciencia.
En el desarrollo de la precuela, se trabaja bastante lo que es emplear las creencias centrales de Riley, es decir, el cómo la persona se percibe a sí misma.
Por ejemplo, había ocasiones en que ella expresaba: “Soy una buena persona o soy una buena amiga», mientras que en otras decía: “Soy mala persona, no soy tan buena”, de acuerdo con sus acciones y experiencias.
Sobre esto, De Jesús explicó que las creencias centrales o ese sentido de conciencia, aunque son complejas, son necesarias, sin embargo, cuando éstas se vuelven negativas tienen consecuencias graves en la salud mental y en la toma de decisiones.
Emociones son para sentirlas
En concordancia, la psicóloga clínica, doctora Rayza Maldonado, dijo que una de las cosas más importantes y positivas que trae la película es que demuestra de forma constante que las emociones son para sentirlas y no para suprimirlas.
“Otro aspecto bien importante es que NO somos nuestras emociones, a veces cargamos con etiquetas de “soy ansiosa, soy bien depresiva o soy de esta manera”, pero la realidad es que no somos nuestras emociones, ellas no nos definen”, explicó.
Esto se demuestra muy claramente en el film, pues se puede ver que somos el producto de todas las experiencias, distintos momentos de aprendizaje, todo aquello que queda en la memoria y se va forjando a lo largo de la vida.
Lo que logra revelarse cuando de alguna manera, cuando se complementa todo lo anteriormente mencionado, pueden coexistir múltiples creencias de nosotros, aunque algunas incluso se contradicen.
Y es que el éxito del filme está en cómo explica, incluso, procesos neurocognitivos de una manera tan simple y fácil de entender.
De una manera muy divertida y emocionante, es como demuestra la película cada una de las etapas de transición que la protagonista tiene, según lo describe la doctora Roxany Rivera, psicóloga clínica.
“Con la introducción de estos nuevos personajes (ansiedad, envidia, vergüenza y aburrimiento), definitivamente, cuando las personas lo van a ver, tengan un diagnóstico de salud mental o no, te logras conectar”, afirmó.
Una escena que todos sentimos
Con la llegada del clímax de la película, llegó lo que fue una de las mejores escenas y el desencadenante de todas las acciones, que con la ansiedad al mando, Riley había tomado.
En un estado de “shock” y con una mezcla de emociones intensas y la ansiedad alborotando cada uno de sus sentimientos, la película demuestra cómo se puede sentir un ataque de ansiedad o pánico.
Ante la toma de sus previas decisiones y emociones, según el doctor, al llegar a este punto era normal que estuviera experimentando estos síntomas ansiosos.
Según el especialista, el sistema parasimpático se pudo ver activado una vez las emociones comienzan a abrazarse y validarse entre sí, creando que las ideas centrales comiencen a aceptarse entre sí, tanto las agradables como aquellas no tan buenas.
En concordancia, Maldonado afirmó que para muchos, especialmente aquellos que han experimentado un ataque de ansiedad o pánico, puede ser una escena bastante difícil de ver. “Al ver a Riley en esa situación, yo creo que uno logra conectar y sentir la desesperación y la angustia en ese momento”, reiteró.
Y es que, en su simpleza y, aunque es animada, enseña que esto no es una elección para la persona, sino que simplemente las emociones toman control de momento y no queda más que hacer espacio para experimentarlas.
Según Rivera, cuando la ansiedad es quien toma el mando los pensamientos que llegan son aquellos que aluden al futuro, o que son muy catastróficos. “Y cuando llegan estos pensamientos, los transformamos en nuestra verdad y actuamos como si eso fuera la realidad del momento”.
“Y al final, como se logra ver que se requiere de todas las emociones, unificado con todas las creencias que tenemos sobre nosotros mismos para disminuir el control una sola emoción en el caso de la película, la ansiedad”, destacó Maldonado.
Sin duda, este tipo de filmes, aunque animados y pudieran verse “solo para niños”, da un mensaje claro y simple de que se debe continuar trayendo información sobre la salud mental de una forma sencilla, y que las personas se puedan relacionar, como fue el caso de esta precuela, de acuerdo con De Jesús.
“Y que una película lo haga por segunda vez consecutiva (la primera vez en 2015) tan bien y tan exitosa, nos motiva a los profesionales a traer esta información para todas las edades, porque a todas las edades hay que tomarlas en consideración para que puedan ver que no están solos, ni solas, y que la salud mental es un “issue” que Puerto Rico y el mundo está experimentando en gran escala”, afirmó.
El especialista confirmó que nunca se había trabajado con una sociedad con tanto estrés, tan sobre estimulada como lo están ahora mismo, a causa de todas sus responsabilidades y cambios en la sociedad.
Por tanto, esfuerzos como estas películas en la pantalla grande, podcasts, series, libros y videos, que fomentan que las emociones son válidas y una buena salud mental, es lo ideal.
Maldonado sostuvo que, algo importante de validar las emociones y de dar la oportunidad de experimentarlas, es que, las emociones son mensajeras que nos dan información muy valiosa sobre nosotros mismos.




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