Los seres humanos tenemos la necesidad de tener relaciones de apego, donde nos sintamos física y emocionalmente conectados. Sin embargo, para lograr relaciones sanas se necesita que las mismas sean trabajadas, y muchas veces cuando esto no ocurre, las personas convierten sus relaciones, particularmente las de pareja, en relaciones tóxicas. 

Pero, ¿a qué nos referimos cuando decimos que una relación es tóxica? Estamos hablando de una relación que se caracteriza por conductas que resultan dañinas a la otra persona, ya sea emocionalmente o físicamente. No importa el tipo de conducta, el aspecto más significativo es que la razón para comportarse de esta manera es tener total control de la otra  persona y de la relación. Es importante indicar que estas relaciones pueden sanarse con ayuda profesional, pero en algunos casos, cuando la relación llega a ser en extremo tóxica, hay violencia u otras situaciones como el uso de drogas o conductas ilícitas, el mejor camino es la separación y ruptura de la relación. El Dr. Thomas Cory, psicólogo y especialista en relaciones tóxicas, indica que existen diferentes tipos de estas relaciones y de conductas de estas personas, las que incluyen pero no se limitan a la persona que minimiza al otro y lo hace sentir como tonto, para mantener su autoestima baja y que sienta que necesita al otro. 

También, existe el que utiliza el coraje para controlar al otro, manteniéndolo todo el tiempo intimidado. Si logra ser confrontado, este tipo de persona se justifica diciendo que su conducta es el resultado de la conducta del otro, por lo que nunca va a asumir responsabilidad por sus acciones. Otro tipo de conducta tóxica es la que utiliza el sentido de culpa para controlar, como por ejemplo, si tú decidiste irte a trabajar, te saca en cara que ya no tienes tiempo para compartir como antes o que los niños se están afectando porque ya tú no estás todo el tiempo con ellos.

Otros estilos de conductas tóxicas pueden ser crear dependencia en la otra persona de manera que todo se lo resuelva, o dicho de otra manera, actuar de una manera tan “pasiva” que haga que el otro se sienta culpable por todo lo que le pasa “porque es que el pobre….no sabe ni escoger dónde vamos a ir a comer”. Ésta, aunque parezca una manera pasiva, es un arma muy poderosa de control en una relación. De la misma manera, existe la contraparte de este tipo, que es el que es demasiado “independiente”, creando una inseguridad y ansiedad continua al otro, siendo impredecible, y nunca comprometiéndose a nada y mucho menos con la relación. Por último, el Dr. Cory menciona el controlador tóxico y posesivo, que puede, incluso, convertir su control en paranoico, creando una situación donde no importa lo que haga el otro, siempre va a haber “sospecha”.

En este tipo de relaciones suele ocurrir una dependencia que no es sana, como ocurre en las buenas relaciones de pareja. En su lugar,  tenemos una relación de codependencia, en donde la vida está centrada en esa otra persona, y donde el sentido de identidad y de valor propio depende de la aprobación del otro. Este tipo de relación resulta dañina en todos los aspectos, pues se piensa que no se puede sobrevivir sin la otra persona, se sacrifican las necesidades mentales, físicas y emocionales, no se tiene individualidad, y se siente que por más que se haga para satisfacer al otro, nunca es suficiente, lo que causa una ansiedad constante, que es contraria al sentido de seguridad y “confort” que debe sentirse cuando se está en una relación saludable.  

En mi experiencia como terapeuta de parejas, siempre le menciono a las personas que deben observar las banderas rojas que indican que algo no está bien. Algunas de estas son estar haciendo más por la relación y ser el que siempre trata más, justificar las conductas de la otra persona, tratar de tener la aprobación del otro todo el tiempo, no tener límites claros, accediendo a todo lo que el otro quiere de ti aunque sea a costa tuya, sentir que no tienes vida propia, perder contacto y no poder pasar tiempo con tus amistades y familia, entre otras. 

Si observas que algunas de estas conductas aplican para ti, es posible que te encuentres en una relación tóxica y seas codependiente, por lo que en primer lugar te invito a que busques ayuda profesional. Por otro lado, es necesario que reconozcas que tu relación no es saludable, que te mereces vivir en paz y con libertad, que necesitas aprender estrategias de comunicación asertiva, buscar información para que puedas empoderarte y reconocer que necesitas hacer un trabajo contigo mismo para poder sanar la relación o salir de la misma. Repite continuamente que puedes y quieres ser feliz…

*La autora es catedrática asociada de la Universidad Carlos Albizu.

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