El regreso a la escuela virtual por el vertiginoso alza en contagios de COVID-19 tendrá un impacto emocional grande en las niñas y niños que apenas llegaron a saborear un poco de normalidad.

La culpa, según profesionales de la conducta humana entrevistados, recae sobre el gobierno que ha sido “irresponsable” en el manejo de la pandemia y en el acondicionamiento de las escuelas.

A un mes del inicio de la reapertura presencial de escuelas públicas y privadas impulsado por el gobernador Pedro Pierluisi, el secretario del Departamento de Salud, Carlos Mellado López anunció la semana pasada que a partir del lunes 12 de abril, todas las instituciones en Puerto Rico tendrían que regresar nuevamente a modalidad virtual. En ese periodo sobre un centenar escuelas lograron volver a recibir estudiantes y otras tantas estaban en vías de comenzar a hacerlo.

Para algunas niñas y niños  el regreso a la escuela duró un mes, pero para otras y otros la alegría duró mucho menos. En el caso de Cristina Beauchamp Richards, sus hijos asistieron a la escuela solo por dos días antes de que cerrasen nuevamente.

“Es como enseñarles una paleta para después quitárselas”, ejemplificó la psicoanalista Dyhalma Ávila López al describir el impacto que pudiese provocar el cierre de las escuelas en los menores.

Por su parte, Beauchamp Richards recordó como la reapertura de las escuelas provocó un aumento cualitativo en la felicidad y el semblante de sus hijos de diez y cinco años. Además, enfatizó que, a raíz de la noticia de volver al ámbito escolar, presentaron un mayor entusiasmo por ir a la escuela y poder ver nuevamente a sus amistades y maestros.

Mientras, admitió que tras el anuncio de la nueva orden ejecutiva el pasado jueves 8 de abril no ha hecho mucho esfuerzo por garantizarle a sus hijos regresar pronto a las clases presenciales.

“La reacción inicial de sorpresa, después tristeza y resignación. Me dijeron, ‘Pero si nos llevamos portando bien y siguiendo las instrucciones, ¿por qué nos están castigando?’”, confesó.

Tras la casa haberse convertido en su todo, Beauchamp Richards expresó que ha intentado fomentar la actividad física y llenar los vacíos que ha dejado la falta de contacto con contemporáneos.

Destacó que su hijo de cinco años ha sido el más en sufrir la soledad.  

A su vez, la experta en psicología infantil Ávila López hizo hincapié en que el poder ir a la escuela va mucho más allá del aspecto educativo, porque los niños van allá para hacer otros lazos fuera de la familia.

“Me parece lamentable que luego de toda la reapertura les hayan quitado la posibilidad de poder disfrutarla. Además, en términos de los niños que han iniciado sus estudios frente a una pantalla, hay que preguntarse cuál va a ser el resultado”, puntualizó.

El impacto emocional del re-encierro 

Por su parte, la ex vicepresidenta de la Asociación de Psicología Infantil Lourdes A. López Vega aseguró que lo más que ha perjudicado a los niños, específicamente a aquellos de escuela elemental, han sido las circunstancias que han tenido en el área de aprendizaje o cognitivo.

A su vez, Ávila López aclaró que no se puede generalizar al hablar del posible impacto en los niños, porque ellos no cuentan con los mismos recursos que los adultos para verbalizar sus inquietudes. Por esto, el sentir de los niños puede variar.

Mencionó que cada padre es responsable de identificar actividades o ideas para sacar a sus hijos adelante dentro de esta situación.

Asimismo, apuntó que los padres tienen que autoanalizarse y enseñarles a sus hijos a aprender a cuidarse, no solo del COVID-19 sino que también de cualquier tipo de catarro o enfermedad transmisible.

“Tienen mucho miedo en llevar a los hijos a la escuela, pero asisten a la playa, van a los centros comerciales que son lugares de mucho más riesgo de contagio”, puntualizó.

Mientras, Ávila López argumentó que, debido al cierre de las escuelas, se han exacerbado los casos de abuso infantil y maltrato.

Explicó que el espacio de la escuela, en muchos casos, es lo que puede hacer la diferencia en que haya un conflicto que culmine en maltrato.

“Luego de un año de convivencia forzada, es difícil que no haya conflictos que surjan si no hay un respiro”, concluyó.

Sin embargo, López Vega añadió que las dificultades de tal magnitud siempre llegan a los oídos de psicólogos, consejeros, maestros o amigos. Por ende, son los trabajadores sociales quienes hacen las querellas de abuso.

Sostuvo que como las escuelas no están abiertas, hay una vulnerabilidad grande, dificultades y desconocimiento ante la situación familiar de muchos estudiantes.

“Tenemos los trastornos mentales ampliados, las drogas, el alcohol, todo en una misma casa”, exaltó.

Irresponsable el manejo del gobierno

“Los hechos hablan por sí mismos y aquí lo que se evidencia es una gran disfuncionalidad de parte del gobierno”, detalló Ávila López al catalogar como irresponsables las medidas tomadas ante los problemas de salud y educación.

Al describir el manejo de parte del gobierno, Ávila López expresó que es un perfecto ejemplo de cómo las prioridades se han visto trastocadas.

Incluso, sostuvo que es un reflejo de lo que se sabía antes de la pandemia sobre la poca importancia que le otorgan a espacios como la educación, la recreación, y la cultura que, por no ser considerados como tan lucrativos, se dejan en el olvido.

“Luego de un año de estar cerrados, no se aprovechó el tiempo para atender las necesidades, no cuidaron de las estructuras del sur, ni fueron diligentes en otros aspectos que también contribuyeron a que muchas escuelas no estuviesen preparadas para la reapertura. Se evidencia el abandono y la disfuncionalidad del gobierno”, se lamentó.

De igual manera, criticó que le hayan delegado tanta responsabilidad a las familias de las escuelas públicas quienes enfrentan una situación económica precaria.

López Vega coincidió con la psicóloga y denunció el que les hayan provisto computadoras a muchas familias sin darles acceso a Internet.

Además, explicó que la situación ha sido mucho más compleja para  las escuelas públicas, debido a que en aquellas privadas los padres aportan económicamente y en otras actividades.

Ante la situación enfrentada, ambas expertas exhortaron a las madres y padres a estar atentos a cambios en comportamiento de parte de sus hijas e hijos, y a variaciones en cómo los menores se conducen y se sienten.

También subrayaron la importancia de preguntarles a menudo cómo se sienten y no esperar a ver los cambios para actuar.