Corazón acelerado, manos sudadas y falta de aire. ¡Estado de pánico! Pero esa reacción de peligro no es real. Y probablemente la persona lo sabe, pero lamentablemente no lo puede controlar. Así funcionan las fobias: miedos incontrolables ante ciertos objetos, animales o situaciones.
En muchas ocasiones aparecen desde la infancia. En otras, a partir de la adolescencia y temprana adultez. Marcan vidas, limitan estudios, trabajo y relaciones sociales a su paso. Pero, ¿realmente son una condena? Expertos en salud mental consultados aseguran que hay tratamientos eficaces que permiten enfrentarlas y superarlas.
“(Las fobias) son trastornos de ansiedad que suelen causar un miedo intenso e irracional. Esto significa que la persona experimenta un temor que es desproporcionado y va más allá de un miedo normal. Y puede generar reacciones físicas, como taquicardia, temblores, sudor, falta de aire, el pecho apretado y el corazón acelerado”, dijo el doctor Carlos Rivera Lluveras, sicólogo clínico con especialidad en el área forense.
Según comentó, estos síntomas pueden gradualmente llevar a la persona a evitar por completo ese estímulo que le provoca temor.
El miedo, explicó, es una emoción normal y natural que forma parte del proceso de vida. Es una acción protectora en respuesta a algún tipo de peligro. Algunos riesgos reales, mencionó, pueden ser incendios, temblores y tiroteos ante su potencial de causar lesiones, heridas o muertes.
“Pero en las fobias (el miedo) es en respuesta a algo que se evita. Por ejemplo, ¿qué peligro puede representar un lagartijo? Racionalmente uno puede pensar que es un animal sumamente inferior al tamaño de uno y que generalmente no pueden causar la muerte porque (la mayoría) no tienen veneno y su cola es (generalmente) pequeña y no puede causar estrangulación. Racionalmente no habría lógica para experimentar temor (por un lagartijo) al punto de evitarlos (a toda costa)”, dijo el profesor del Departamento de Justicia Criminal de la Universidad de Puerto Rico, recinto de Carolina.
Sin embargo, explicó, los que tienen fobias, como en este caso a los lagartijos, pueden sentir un miedo extremo al verlos o estar cerca de ellos, incluso pensar que van a morir. Esto, dijo, puede provocar una respuesta fisiológica donde la persona corra, grite o, incluso, se desmaye.
“Hay una pérdida completa de control. Al punto que la persona puede quitarse la ropa, incluso en público (si piensa que un lagartijo le brincó encima). El miedo es tal que la persona responde de una manera maladaptativa”, expresó.
El descontrol es tal, agregó, que le puede causar dificultades de adaptación, incluso incapacidades o limitaciones en su vida diaria, estudio o trabajo.
Otro tipo de fobia, indicó, es la social. Esta puede llevar a la persona a aislarse al grado de no querer salir de su hogar, advirtió.
“La persona puede llegar a un nivel de disfunción en todos los aspectos de su vida si la fobia es sumamente severa, porque también pueden ser varios aspectos a lo que le tiene fobia. Por eso es importante hacer un análisis, una evaluación, identificar cuál es la causa. Generalmente surgen de experiencias negativas en un momento dado de la vida de la persona. Por ejemplo, explorar si es que los padres lo castigaban (cuando era niño) en un cuarto oscuro, bajo llave. Y luego (de adulto) te das cuenta que no puedes estar en espacios cerrados”, manifestó.
“Hay más de 300 (tipos de) fobias. A la luna, al agua, a un sinfín de objetos, situaciones y animales. Hay muchas que uno ni conoce, porque son tan diversas”, agregó Rivera Lluveras, quien comentó se estima que, a nivel mundial, un 10% de la población sufre de alguna fobia.
Tipos de fobias
El doctor Julio Jiménez Chávez, psiquiatra y profesor en la Ponce Health Sciences University, advirtió que el término “fobia” es hoy día ampliamente utilizado, pero no siempre implica lo que realmente representa. Para considerarlo, dijo, hay que evaluar la experiencia de las personas frente a objetos, animales y situaciones y validar si le generen un miedo intenso, persistente e irracional a pesar de que no representen un peligro real.
“Por ejemplo, fobia a las arañas. Sí, algunas pueden picar y envenenar, pero hay muchas que pueden ser bien pequeñas (e inofensivas) y causar un miedo irracional (en algunas personas). Ver un perro a la distancia y, sin ser un peligro inminente, tener una reacción de miedo intenso”, explicó.
A la hora de evaluar si se trata de una fobia, dijo, también se identifica si la persona evita la situación que le genera miedo. Eso, resaltó, es un factor clave en el diagnóstico.
“Por ejemplo, no puedo estar en un ascensor porque no puedo estar encerrado. Son diez pisos (a donde voy), pero los subo por las escaleras. Evito el ascensor. (Son fobias que) pueden interferir con la vida de la persona. En otros casos, por ejemplo, a la persona le da un poco de miedo la altura, pero no pasa nada, sigue y sube. Si (le tiene algo de miedo, pero) se expone, no es fobia”, resaltó Jiménez Chávez.
Según informó, hay tres grandes tipos de fobia. Las más comunes, dijo, son las específicas porque están dirigidas a una situación u objeto. Por ejemplo, fobia a los animales, como a las arañas, las serpientes, los perros, los sapos, al punto que la persona ni puede ver una foto o ilustración sin que le genere ese miedo irracional.
Otras fobias, señaló, están relacionadas a situaciones, como a estar en aviones, ascensores o túneles ya que la sensación de estar encerrados les genera mucha ansiedad. Otra fobia muy común, sostuvo, es a la sangre y a las inyecciones, así como a los payasos y a los truenos.
El segundo tipo de fobia es la social, dijo.
“(La fobia social) es cuando la persona tiene mucho temor a exponerse en público porque piensa que lo están evaluando y van a criticar. Igual hay personas que no pueden comer en público o firmar o escribir delante de otros por lo mismo, por temor a ser juzgados”, expresó.
El tercer grupo grande de fobias, indicó, es la agorafobia o miedo a estar en una situación de la cual piensa que no se puede escapar.
“La persona piensa, “y si pasa algo y no puedo salir de aquí”. Por ejemplo, en un tapón, en transportes públicos. Incluye también espacios abiertos. Sienten que no pueden escapar de la situación”, dijo.
Esos tres tipos de fobia, comentó, son trastornos de ansiedad. El psiquiatra coincidió en que el miedo que le causa la fobia le genera a la persona un alto grado de ansiedad y una reacción fisiológica, desde taquicardia y sudoración hasta ataques de pánico.
Mientras, comentó que hay conductas que se malinterpretan inicialmente como si la persona fuera tímida o introvertida, cuando realmente no es un elemento de su personalidad sino una fobia social. Esto, lamentó, provoca que muchos no puedan avanzar en alcanzar ciertas metas en sus vidas, cuando la realidad es que es una fobia tratable.
“Hay alternativas. La fobia social puede producir un impacto negativo en el desempeño de la persona. Por ejemplo, un profesor que tenga fobia a hablar en público va a tener una limitación de hablar en clase. Va a interferir en su vida social y profesional. Pero hay tratamiento”, reiteró.
Del miedo al control
La misma persona puede reconocer sus fobias, pero los que están a su alrededor también al observar conductas o acciones que evita, indicó Jiménez Chávez.
“El punto de referencia mayor es que la persona pueda reconocerlo como una barrera. Por ejemplo, fobia social, si lo limita en su trabajo o actividades sociales. También es bastante evidente su reacción cuando ve algún insecto o va a hacerse una prueba de laboratorio y le genera miedo (irracional). Si interfiere en su funcionamiento social y laboral ya es algo limitante y hay que buscar ayuda porque le está deteniendo su progreso”, manifestó.
Entre el tratamiento disponible para las fobias el psiquiatra mencionó a las terapias psicológicas, como la cognitivo conductual, particularmente la desensibilización sistemática o exposición gradual, poco a poco, al objeto de la fobia para irlo desensibilizando o perdiendo ese miedo irracional que le genera esa fuerte respuesta fisiológica.
“Muchas veces es algo tan intenso que hay que medicar. Por ejemplo, (los casos de) miedo a subirse a los aviones. Un empleado recibió un ascenso y el trabajo ahora le requería viajar mucho. Hubo que medicarlo. Generalmente se usan antidepresivos por un tiempo, pero hay diferentes tipos de medicamentos para la ansiedad y protocolos para eso”, dijo el psiquiatra y catedrático.
“Lo recomendable para trabajar las fobias es tratamiento psicológico y seguimiento con un psiquiatra para medicación, como ansiolíticos”, coincidió Rivera Lluveras.
El tratamiento adecuado, sostuvo, puede ayudar a la persona a reducir los síntomas fisiológicos, el miedo irracional que le genera la fobia, como la sensación de falta de aire.
Pero junto a la medicación, resaltó, debe haber un tratamiento de psicoterapia. Rivera Lluveras coincidió en que el uso de terapia cognitivo conductual resulta muy beneficiosa en estos casos, incluyendo la exposición gradual al objeto o situación que le genera fobia para superar ese miedo.
“Lo más importante es la adherencia, no salirse del tratamiento porque piensa que ya se recuperó (antes de tiempo). Lo importante es que uno se puede recuperar. Los trastornos de ansiedad tienen de las mejores prognosis. Pero, si no (se tratan) son sumamente incapacitantes para cualquier persona”, concluyó.
Múltiples miedos comunes
Según informa la Clínica Mayo, sin tratamiento, las fobias suelen durar toda la vida. La palabra “fobia” se deriva del griego “phobos”, que significa miedo.
De acuerdo con la Asociación Americana de Ansiedad y Depresión (ADAA), los trastornos de ansiedad son las enfermedades mentales más comunes en Estados Unidos, afectando a unos 40 millones de adultos (19% de la población de 18 años o más) anualmente. Sin embargo, se estima que por cada cuatro personas que urgen tratamiento, solo una lo recibe.
En cuanto a fobias específicas, se estima que afectan a 19.3 millones de adultos en Estados Unidos o 9.1% de su población. Los síntomas generalmente asoman en los niños, aproximadamente a los siete años, aunque también pueden comenzar a aparecer entre los 15 y 20.
“Las personas con una fobia específica saben que su miedo es extremo. Pero no pueden superarlo. El problema se diagnostica solo cuando el miedo interfiere con las actividades cotidianas de la escuela, el trabajo o la vida familiar”, informa el Centro Médico de la Universidad de Rochester.
Mientras, un artículo publicado por la Escuela de Medicina de la Universidad de Harvard (Harvard Health Publishing), informa que “la fobia puede aumentar el riesgo de que un adulto sufra otros tipos de enfermedades psiquiátricas, especialmente otros trastornos de ansiedad, depresión y abuso de sustancias”. En niños, se indica, las fobias específicas pueden ser de corto plazo y desaparecer en pocos meses. En adultos, sin embargo, el 80% de las fobias nuevas se convierten en afecciones crónicas y no desaparecen sin tratamiento adecuado.
“Según el Instituto Nacional de Salud Mental, aproximadamente el 75% de las personas con fobias específicas superan sus miedos mediante terapia cognitivo-conductual, mientras que 80% de quienes padecen fobia social encuentran alivio con medicación, terapia cognitivo-conductual o una combinación”, informó.
A continuación, algunas de las fobias más comunes:
A animales (zoofobia)
Aracnofobia (a arañas)
Cinofobia (a perros)
Entomofobia (a insectos)
Ofidiofobia (a serpientes)
Ailurofobia (a gatos)
Murofobia (a ratos y ratones)
Katsaridafobia o blatofobia (a cucarachas)
Equinofobia o Hipofobia (a caballos)
Apifobia (a abejas)
Herpetofobia (a lagartos o reptiles)
Ictiofobia (a peces)
Al ambiente natural
Agorafobia (a espacios abiertos o situaciones difíciles de escapar)
Claustrofobia (a espacios cerrados)
Acrofobia (a las alturas)
Aerofobia (a volar en aviones)
Astrafobia o Brontofobia (a tormentas, relámpagos y truenos)
Talasofobia (al mar y aguas profundas)
Nictofobia o Escotofobia (a la oscuridad o la noche)
Xilofobia (a los bosques, la madera o los árboles)
Cymofobia (a las olas)
Otras comunes:
Misofobia o Germofobia (a los gérmenes y la suciedad)
Hematofobia (a la sangre, inyecciones o heridas)
Amaxofobia (a conducir)
Social (a ser juzgado o humillado)
Elevatofobia (a los ascensores)
Tripanofobia (a las agujas)
Selenofobia (a la luna)
Acuafobia o hidrofobia (al agua)




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