Expresar gratitud es un acto que para algunos fluye de manera natural y fácilmente, no siendo así para otros. A veces, las personas subestiman el poder que esta acción puede tener para sí mismos y para los demás.  

Existen investigaciones, como las realizadas por Kumar y Epley, que evidencian el beneficio que representa el acto de dar gracias, no solamente para el que agradece, sino también para quien recibe la muestra de agradecimiento. Ser capaces de reconocer las cosas positivas que nos ocurren, aun las más pequeñas, y agradecer por ellas, aumenta el sentido de bienestar general en las personas. Evidencia que no damos por sentado lo que otros hacen por nosotros o cómo las situaciones cotidianas nos favorecen. Ser agradecido requiere de una mirada optimista y de mucha humildad para reconocer que no somos merecedores de todo, y cuán afortunados podemos ser, aun cuando experimentemos momentos difíciles y situaciones problemáticas. 

En los últimos años Puerto Rico ha vivido un sinnúmero de eventos que nos han puesto a prueba. Hemos sufrido crisis económica, corrupción gubernamental, el paso de huracanes, terremotos y pandemia.  Muchas personas han perdido bienes materiales, sus trabajos, sus hogares e incluso a sus seres queridos. De primera intención pudiéramos decir que ante este panorama no tenemos mucho que agradecer. Sin embargo, pese al dolor y las circunstancias, si miramos con detenimiento es posible encontrar detalles por los cuales dar gracias.  Quienes perdieron sus hogares, tal vez pudieran agradecer por mantener a su familia unida o por la ayuda recibida de sus familiares y amigos. Quienes perdieron un ser querido podrían encontrarse agradeciendo al equipo médico que atendió con dedicación a su familiar y a ese amigo o amiga que le apoyó durante todo el proceso.  Es importante reconocer nuestro dolor y validar nuestro sentir ante las situaciones difíciles de la vida, pero también es importante aprender a ver los pequeños detalles, reconocer las cosas positivas que juntamente ocurren y agradecer por ellas. 

Mejor salud mental

El ser agradecido nos da la posibilidad de tener una mirada menos pesimista ante las adversidades. Nos ayuda a protegernos de la desesperanza que aparece cuando nos enfocarnos de manera absoluta en el malestar, y puede constituirse en un factor de protección contra la depresión. En una investigación publicada en el año 2015 por la American Psychological Association, su autor el Dr. Paul Mills reportó, que dar gracias por los aspectos positivos de la vida puede resultar en una mejor salud mental, mejor calidad del sueño, menos fatiga, mayor sentido de autoeficacia y niveles más bajos de marcadores bioinflamatorios relacionados con la salud cardiaca.  Por otra parte, las personas agradecidas tienden a ser más felices y saludables, ya que el reconocimiento de que existe algo por lo cual dar gracias y el acto en sí mismo de agradecer, genera una sensación de bienestar que se traduce en mayor satisfacción con la vida y optimismo ante el futuro

Es probable que en ciertos momentos de la vida se dificulte identificar algo por lo cual agradecer, tal vez porque los problemas nos abruman y las cosas no salen como hemos querido. En estos momentos en que nos encontramos enfrentando una pandemia y nuestro estilo de vida se ha visto alterado, es probable que no podamos identificar fácilmente los aspectos positivos que nos rodean. No obstante, pese al encierro, las limitaciones, la crisis económica y la amenaza de la pérdida de salud, existen razones para dar gracias. Solo debemos detenernos un momento y analizar más allá de lo inmediato y de las carencias, para poder identificar nuestras razones para agradecer. El estar saludables o haber recuperado la salud, comunicarnos con nuestros familiares aun cuando no podemos tenerles cerca, tener alimentos en nuestra mesa o el que alguien los compartió con nosotros cuando no teníamos, saber que pese a todos los cambios hemos podido salir adelante, son algunas de las muchas cosas por las que deberíamos estar agradecidos y agradecidas.   

La gratitud requiere estar en contacto con uno mismo y con el entorno, estar más atentos a lo que tenemos, que de lo que carecemos. Es una práctica que debemos llevar a cabo diariamente y que resulta en grandes beneficios para nuestra salud mental y física. Existen múltiples formas de agradecer; ya sea, porque simplemente lo decimos para nosotros mismos, lo expresamos a otras personas o llevamos a cabo acciones en retribución.  Debemos recordar que sin importar cual sea la manera de hacerlo, el ser agradecidos siempre recompensa.