Aunque las pesadillas suelen percibirse como comunes y que no afectan la calidad de vida de una persona, éstas pueden repercutir directamente sobre la higiene del sueño de un individuo y, además, de ser frecuentes, alertar sobre el denominado trastorno de pesadilla.

Las pesadillas, que se tratan de sueños perturbadores relacionados a sentimientos intensos, como el miedo, la angustia e inclusive la ansiedad, pueden llegan a convertirse en una afección cuando se experimentan con una frecuencia significativa, provocando deprivación del sueño y/o exacerbación de enfermedades psiquiátricas. 

El trastorno de pesadilla, como se ha denominado, afecta del 2 al 5 por ciento de las personas y según la psicóloga Idaliz Rosado Pérez, para considerarse trastorno, los episodios deben ser repetitivos, altamente disfóricos y causar malestar significativo en la vida diaria. 

La psicóloga explicó que el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales hace énfasis en algunos criterios diagnósticos como: que los sueños se produzcan de de forma repetida y prolongada, que la alteración del sueño provoque malestar clínicamente significativo o deterioro en lo social, laboral u otras áreas importantes del funcionamiento, que las pesadillas no se pueden atribuir a los efectos fisiológicos de una sustancia (como el uso de sustancias o medicamentos), entre otros.

Asimismo, Rosado Pérez explicó que las pesadillas suelen manifestarse con sueños vívidos y perturbadores, sentimientos intensos de miedo o ansiedad, corazón y respiración acelerados, la dificultad para volver a conciliar el sueño después de la experiencia.

En los adultos, por ejemplo, diversos factores pueden provocarlas, como el estrés o la ansiedad, traumatismo o un evento traumático, el trastorno de estrés postraumático, el uso de algunos medicamentos (como los antidepresivos, para la presión arterial y/o condiciones cardiacas) o de sustancias.

Asimismo, ver películas de terror o leer libros sobre esto antes de dormir. 

‘‘Otras razones pudieran estar relacionadas a comer justo antes de dormir, enfermedades con fiebres, uso de medicamentos para dormir de venta libre (OTC) o suspender ciertos medicamentos para el dolor’’, aseguró. 

‘‘En los niños, las pesadillas pudieran ocurrir como una forma de procesar lo que piensan, sienten, lo que les preocupa, inquieta, o si están atravesando algún cambio importante como una mudanza, pérdida o el nacimiento de un nuevo hermano’’, continuó.

La alteración del sueño, ocasionada en algunos casos, precisamente por pesadillas, tiene efectos clínicamente significativos y se asocia al deterioro en áreas sociales, ocupacionales u otras áreas importantes. 

La Academia Estadounidense de Medicina del Sueño enfatiza en síntomas de depresión y ansiedad, falta de concentración, falta de energía, fatiga, pobre coordinación, riesgos de condiciones cardiacas y mortalidad.

Las pesadillas suelen ocurrir durante el sueño de movimientos oculares rápidos, mejor conocida como REM y que ocupa hasta un 25 por ciento del ciclo del sueño.

En Nightmares and psychiatric symptoms: A systematic review of longitudinal, experimental, and clinical trial studies investigadores coinciden en que aquellos individuos que experimentan síntomas psiquiátricos son más vulnerables a las pesadillas, a raíz de ‘‘una mayor carga en el sistema del sueño REM’’, a causa de experiencias frecuentes y angustiosas, que requieren procesamiento.

En personas diagnosticadas con el trastorno de estrés postraumático (PTSD), por ejemplo, las pesadillas relacionadas con el trauma son un síntoma significativo y ocurren en dos tercios de los pacientes.

La psicóloga consejera Sofía Vélez aseguró que las pesadillas son más prevalentes en las mujeres, que en hombres y que el estrés es el detonante principal.

Vélez detalló que cuando una persona está expuesta al estrés, se segrega cortisol y esa hormona impacta directamente estructuras del cerebro, como la corteza, encargada del tipo de sueño que se va a tener y también la cual integra información sensorial, la corteza visual, que produce las imágenes que se experimentan a través de los sueños; la amígdala y el hipocampo, que respectivamente integran la parte emocional del sueño y las experiencias pasadas.

‘‘Por eso es que hay personas que, por ejemplo, pasaron un trauma o experiencia de vida significativa, que pueden tener pesadillas recurrentes. Al estar expuestas a eventos preocupantes, el cortisol se libera y altera estas estructuras’’, señaló. 

Asimismo, la psicóloga consejera, sostuvo que los profesionales de la salud (por el tipo de trabajo que tienen) están más predispuestos a pesadillas en las noches ante la privación del sueño que viven.

Tratamientos para el trastorno de pesadilla

‘‘Es bien importante que tengamos siempre en cuenta la higiene del sueño y nosotros tenemos que prepararnos, durante todo el día, para que ese sueño sea reparador’’, comentó. 

Por su parte, Rosado Pérez, dijo que la literatura reitera que el tema de las pesadillas no suele ser abordado lo suficiente por los profesionales de la salud, los médicos primarios y pediatras en las consultas, siendo un reto a la hora de manejarlas, especialmente cuando se trata del trastorno de sueño. 

Mencionó que actualmente existen tratamientos para tratar las pesadillas, entre estos el tratamiento farmacológico, la terapia de exposición ó exposure relaxation and rescripting therapy (ERRT) y la terapia de ensayo de imagen o image rehearsal therapy (IRT). 

‘‘La ERRT es una intervención cognitivo conductual diseñada específicamente para reducir la frecuencia y severidad de las pesadillas, mientras que la terapia de ensayo de imagen, similar a la ERRT (en el aspecto de reescritura de los sueños), se enfoca más en la reestructuración cognitiva de las imágenes perturbadoras. Han sido recomendadas por la Academia Americana de Medicina del Sueño para tratar las pesadillas asociadas a PTSD’’, concluyó.

Por su parte, Vélez recomendó a las personas a priorizar hábitos diarios, como incorporar la actividad física, limitar el consumo de cafeína y el uso del celular o tabletas antes de la hora de dormir y/o emplear técnicas de relajación.

Rosado Pérez comentó que, en cuanto a los niños, se recomienda a los padres y cuidadores intervenir a la hora de ayudarles a superar las pesadillas mediante el consuelo y dejándoles saber que están ahí para ayudarles.

Pueden poner en práctica la meditación, música relajante o prácticas más espirituales, como la oración.