*Nota de la Editora: Esta es la cuarta y última historia de la miniserie #DesafialaEdad conversando con  adultos mayores que día a día hacen importantes aportaciones a la sociedad puertorriqueña. La publicación, que irá acompañada de un Facebook Live mañana jueves  a las 11:00 a.m., se hace para celebrar el Mes de los Adultos Mayores gracias al apoyo de AARP Puerto Rico.

La pandemia por el COVID-19 ha cambiado la cotidianidad de la vida, incluyendo la forma en que se relacionan los unos a los otros para protegerse del virus. Ante la incertidumbre de cuándo pasará la emergencia y tomando en consideración que no existe una vacuna, ni se espera que esté lista en los próximos meses, la sociedad deberá estar preparada para una nueva forma de vivir.

En la sociedad post COVID-19 imperarán las medidas estrictas de higiene, el distanciamiento social, cambios en el trabajo y una posible crisis económica a nivel de país y de individuos.

El doctor Julio César Hernández, catedrático auxiliar del Recinto de Mayagüez (RUM) de la Universidad de Puerto Rico, aseguró que existen dos posibles escenarios que podrían darse debido a la emergencia de salud: que Puerto Rico caiga en una economía peor de la que estaba antes de la pandemia o que se recupere parcialmente.  

“No veo un escenario en el que volvamos al mismo nivel en el que estábamos antes”, opinó.

El economista explicó que los fondos federales que está recibiendo la Isla no son suficientes ni podrán compensar la necesidad existente. A modo de ejemplo, indicó que el incentivo económico de  $1,200 es solo un ingreso sostenible, para cubrir necesidades básicas, ya que equivale a la paga de un mes de un trabajador a tiempo completo con un salario mínimo.  

En cuanto a las empresas, el catedrático prevé que las industrias de ventas al detal y al por mayor “sufrirán mucho” a raíz de la pandemia, por lo que urgió mayor apoyo de parte del gobierno por medio de subsidios para aliviar los gastos de las empresas. La agricultura, por su parte, podría tener un despunte. 

Los servicios de salud y la educación privada también podrían verse afectados por la situación.

A su entender, Puerto Rico también podría verse afectada por la migración de boricuas buscando mejores oportunidades de empleo en Estados Unidos en un periodo de uno a dos años. 

Recomendó el modelo de industrias cooperativas para crear empresas locales, sobre todo para satisfacer los productos que llegan a la Isla del exterior, incluyendo los alimentos.

Retos de poblaciones vulnerables

Hernández recomendó al Gobierno trabajar políticas públicas dirigidas a brindar apoyo a los padres y sus hijos y a los adultos mayores. Los padres enfrentan diferentes situaciones con sus hijos en medio de la pandemia, incluyendo la dificultad de cuido para ellos poder regresar a trabajar o simplemente salir a hacer diligencias en la calle.

En el caso de los adultos mayores, dijo que estos podrían enfrentar situaciones difíciles a nivel laboral, al tener que acoplarse a trabajar a distancia o virtual. Esta dinámica de trabajo es nueva para muchos de ellos. Incluso, podrían enfrentar discriminación a la hora de buscar nuevos empleos por el asunto tecnológico, advirtió. 

En su experiencia entrenando a una tercera parte de los profesores en educación a distancia en el RUM, los mayores retos que ha enfrentado el catedrático es con los adultos mayores.

“Esa parte de la adopción de la tecnología se le ha hecho cuesta arriba a muchos”, dijo. 

Sin embargo, sostuvo que hay otros que se han adaptado sin problemas. 

En general los profesores estaban acostumbrados, por 30 o 40 años, a la educación presencial y a tener interacción con sus estudiantes, sostuvo Hernández.

A pesar de los retos, aseguró que la población de adultos mayores se ha integrado a la tecnología en estos tiempos para buscar, por ejemplo, servicios por internet.

Por su parte, Myrna Pérez, comunicadora y ex directora de Relaciones Públicas y Oficial de Prensa para Puerto Rico y las Islas Vírgenes de la Administración del Seguro Social, aconsejó la creación de cursos gratuitos o a bajo costo para adiestrar a esta población en el uso de la tecnología. 

En Puerto Rico, 1.3 millones de adultos mayores siguen activos trabajando y forman parte vital de la economía y de la sociedad puertorriqueña. Según datos de un estudio hecho por Oxford Economics para AARP en 2015, el grupo de personas con más de 50 años representa el 37% de la población y aporta $25,000 millones a la economía de Puerto Rico. 

En crisis, se ahorra 

Pese a que muchas personas no pueden ahorrar porque sus ingresos no les alcanzan para guardar, Hernández sostuvo que “siempre después de crisis grandes la gente (que trabaja) aumenta el ahorro, patrón que se ha visto en Estados Unidos”. Según Hernández, esto se debe a que la gente está más consciente de que el gobierno puede tardar en responder durante una emergencia y que la ayuda tampoco es suficiente. 

Por su parte, Pérez sostuvo que el aprender a ahorrar dinero puede representar un aspecto positivo durante la pandemia.

“Este periodo de la vida nos ha enseñado a economizar un poco más de lo que estábamos acostumbrados”, manifestó por su experiencia personal.

“Yo creo que esto, dentro de todo, ha venido a concientizar a todo el mundo de que podemos hacer más cosas juntos, en armonía, y a la misma vez economizamos”, agregó al mencionar actividades que se pueden hacer en la casa, con familiares y amigos, las que no requieren un gasto mayor, comococinar.

Pérez recomendó al adulto mayor que necesita generar dinero adicional durante la pandemia  a reinventarse, ya sea confeccionando mascarillas o postres.  También, aconsejó a no bajar la guardia y tomar las medidas de precaución necesarias para evitar los contagios.

“Es una nueva forma de vivir hasta que se encuentre la vacuna”, puntualizó.